En seis años se triplicaron las adopciones de niños, niñas y adolescentes en la Provincia

El avance de las legislaciones y el trabajo de las ONG’s resultaron claves en el incremento. Lo que está bien y las falencias del Estado

Suprema Corte de Justicia.

por Luciana Mateo

@LucianaMateo

LA PLATA (Corresponsalía).-

En los últimos seis años prácticamente se triplicó el número de adopciones de niños, niñas y adolescentes en la provincia de Buenos Aires.

En concreto, y según datos publicados por la Suprema Corte de Justicia, las adopciones dictadas y comunicadas subieron de 160 en 2013 a 443 en 2018.

Los operadores judiciales coinciden en que el incremento se debe principalmente a las modificaciones introducidas hace seis años en la Ley de Procedimientos de Adopción de la Provincia –N° 14.528- que fija tiempos concretos de ejecución, y a la reforma del Código Civil y Comercial de la Nación -modificado en agosto de 2015- que impactó no sólo en el ámbito del Poder Judicial sino además en los organismos de Niñez que dependen del Poder Ejecutivo.

Esas legislaciones “han agilizado plazos”, aseguraron desde el área judicial.

“Quizá el Estado no esté haciendo lo suficiente”

Griselda Moreno, coordinadora del grupo ‘Adoptarte La Plata’ (una ONG que funciona desde 2013), analizó al respecto que “desde una primera mirada, que se tripliquen las adopciones podría pensarse como una buena noticia; sin embargo me parece que estaría bueno reflexionar sobre el carácter de excepcionalidad que tiene la adopción: se toma como una herramienta en última instancia, cuando ha habido situaciones de vulneración de derechos que no han sido posibles de revertir”.

“En ese sentido, quizá no haya unas políticas adecuadas sobre niñez para que la infancia sea tomada como un momento en el que la situación de vulneración de derechos debería ser inexistente”, agregó ante la pregunta de LA CAPITAL.

Y remarcó: “que haya más adopciones nos habla también de que quizá el Estado no esté haciendo lo suficiente para asegurar los derechos que, por la Constitución y los Derechos Universales del Niño, tiene esa infancia”.

Cambios positivos

Así y todo, Moreno enumeró los cambios positivos ocurridos en los últimos años al calor de la modernización de las normas pero, además, del trabajo que hacen las asociaciones sin fines de lucro y los grupos autogestivos que asesoran a quienes se inician en este camino.

“Nosotros observamos que las personas que se acercan para hacer sus primeros pasos en la inscripción al Registro lo hacen teniendo, cada vez más, una mirada realista de los niños que esperan”, dijo, y añadió que “hoy la persona que se inscribe tiene un acercamiento más concreto a la temática y sabe que la mayor proporción de niños que esperan tiene alrededor de 7 años y que posiblemente sea parte de un grupo de hermanos”.

“Si bien todavía hay que trabajar muchísimo, me parece que eso habla de un cambio ya en la percepción de quienes se inscriben, acercándose a la cuestión más real”, analizó.

Gabriela Parino, miembro de la ONG ‘Ser familia por adopción’, sostuvo por su parte que “a nivel provincial los cambios son significativos: se dan charlas informativas en diferentes ciudades; las entrevistas de los equipos técnicos de los juzgados son más profundas y notamos que cada vez son más los equipos que acompañan la construcción de la disponibilidad adoptiva de aquellos que inician la inscripción llenos de prejuicios y, en algunos casos, sin conocimiento de la realidad de los niños”.

“En nuestra Provincia el trabajo de los operadores judiciales está alineado con lo que la legislación estipula, salvo excepciones que de ninguna manera podemos generalizar”, destacó Parino a LA CAPITAL.

Lo que falta

Pero, como siempre, falta mejorar.

Consultada sobre este punto, Griselda Moreno consideró que son primordiales la capacitación de los equipos interdisciplinarios de trabajo y la asignación de recursos económicos, ya que “ha habido un retroceso en ese sentido en el último tiempo”, aseguró.

“Hay que fortalecer a los equipos porque las fallas tienen que ver con las cuestiones operativas y no con que la Ley sea deficiente”, insistió la integrante de ‘Adoptarte’.

Parino acotó que “también en función de que la Ley actual contempla la flexibilización de muchos más aspectos y establece plazos que requieren calidad y cantidad de recursos, se hace imprescindible la actualización de todas las personas intervinientes”.

“Escuchar a un niño, atender sus necesidades sin prejuicios requiere, en todos los ámbitos, adultos sumamente flexibles y despojados de prejuicios”, mencionó.

Y destacó que “los procesos de adopción son complejos y el amor y la buena voluntad son necesarios pero no suficientes para sostener familias y niños”.

“Existe la posibilidad de que nunca te llamen”

La legislación argentina -que adhiere a diversos tratados internacionales- establece que en materia de adopción se debe respetar “el interés superior del niño”.

Esto significa, entre otras cuestiones, que el Estado debe buscar una familia para el chico, chica o adolescente, y no al revés.

Moreno resume en pocas palabras lo que sostienen la mayoría de las ONG’s que se ocupan de la temática: “no importa cuánto tiempo pase entre que uno se inscribe y que lo llamen: existe la posibilidad de que nunca te llamen aunque tu proyecto sea –para vos- totalmente viable”.

“Pero eso es algo que tiene que trabajar el adulto”, señaló.

Y concluyó que “así como la biología no nos da certezas de que seremos madres o padres, la adopción tampoco”.

En números

En la actualidad hay 1.778 postulantes anotados en el Registro Central de Aspirantes de la provincia de Buenos Aires que se encuentran aptos para iniciar el proceso, en tanto que hay otros 417 que, por diversos motivos, están transitoriamente ‘no disponibles’.

Todavía, la mayoría quiere convertirse en madre o padre de pequeños: de esos 1.778 aspirantes, sólo 108 adoptarían a un/a preadolescente de 10 años o más y únicamente 103 adoptarían a más de dos niños.

En caso de que no se hallen postulantes cercanos domicilio del chico o chica que se encuentra en estado de adoptabilidad, desde el Registro Central –que depende de la Suprema Corte- se buscan aspirantes que vivan en el resto de la Provincia, primero; y en el resto del país, después.

“Si aun así no se hallan inscriptos dentro del sistema dispuestos a incluirse en un proyecto adoptivo, se formalizará una Convocatoria Pública de Postulantes con difusión en distintos medios”, indicaron desde el máximo tribunal.

Según explicitaron a este diario fuentes del sistema judicial bonaerense, en 2018 se publicaron 124 convocatorias públicas, de las cuales 51 (que involucran a 74 niños, niñas o adolescentes) terminaron en guarda o adopción.

“Las restantes convocatorias se dividen entre la continuidad de búsqueda, casos de jóvenes que cumplieron la mayoría de edad y un caso de un niño que decidió permanecer en el hogar”, manifestaron los operadores judiciales.

En lo que va de 2019 ya se han realizado 178 llamados públicos, que representan a 210 niños, niñas y adolescentes.

 

Gabriela Parino, de 'Ser familia por adopción

Gabriela Parino, de ‘Ser familia por adopción’

“Las adopciones han aumentado por muchos factores”

*por Gabriela Parino, integrante de la ONG ‘Ser familia por adopción’

Consideramos que las adopciones han aumentado por muchos factores y nosotros podemos puntualizar algunos.

Actualmente la Ley exige plazos para que se resuelvan las medidas de abrigo, que si bien son plazos que no se cumplen estrictamente, han acortado los largos años de infancias institucionalizadas que se vivían antes del 2015.

Previamente a la sanción del Código Civil y Comercial de la Nación, los niños pasaban 4 ó 5 años de su infancia institucionalizados. En esos años se agrandaba la brecha con la disponibilidad adoptiva de quienes se inscribían para adoptar.  Si un niño iniciaba su institucionalización con 6 años, a sus 10 era imposible encontrarle familia por adopción.

Aún hoy, con todo lo que la adopción ha ganado en espacios para preparar y fortalecer las capacidades parentales de los adultos que desean adoptar, se hace difícil.

Hace años atrás las familias estaban mucho más atravesadas por temores y prejuicios que en la actualidad, había menos intercambio de experiencias con otras familias, menos contacto con la realidad de los niños y mayor aislamiento en la idea inicial de ser padres de un bebé completamente sano.

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