Prepararse antes de adoptar

Ana Avellaneda es abogada y tiene 49 años. Nació en Catamarca, pero vive en Buenos Aires. Desde que tenía cinco años soñaba con ser mamá. Pasó el tiempo y tuvo parejas, pero la oportunidad no se daba. Sin embargo, su sueño se mantenía intacto, por lo que en 2011 se inscribió en el registro de la provincia de Catamarca para adoptar, motivada por el hecho de que su hermana lo había logrado de esa forma.

Tuvo que afrontar una serie de entrevistas con psicólogas, psiquiatras y asistentes sociales. «Fueron preguntas muy crueles para mi, pero hoy entiendo que si no hubiese pasado por eso tal vez no tendría que ser mamá porque es un desafío muy grande y si no podés pasar una entrevista, entonces no estás preparada para cosas más importantes», contó Ana a El Tribuno.

El tiempo transcurrió y Ana no recibía el llamado. «Yo siempre decía que lo que sucede, conviene. No me desesperaba. Soy muy creyente y siempre tuve esa convicción que las cosas van sucediendo como deben ser. Seguía esperando tranquila, pensando que iba a llegar cuando tenga que llegar», expresó.

Mientras tanto se iba preparando, leía libros, estudiaba y asistía a charlas de «Ser familia por adopción», para empaparse en el tema.

En uno de esos encuentros, en 2016, supo de una convocatoria abierta de adopción en la que figuraban niñas salteñas: dos de 13 años y una de 15, quien expresaba que quería «una mamá sola».

«Sentía el corazón a mil porque tenía que decidir. Con fe, invoqué, me puse en manos de la Virgen y le pedí ayuda. Opté por la niña de 15 años, convencida que tal vez era la que menos oportunidades tenía», sostuvo. Inmediatamente envió un mail a la Secretaría Tutelar de Salta. Era junio de 2016. Luego de una semana la llamaron. Atravesó entrevistas e informes. En octubre vino a Salta, por primera vez, para los trámites y finalmente en diciembre, cuando regresó ya conoció a Cayetana, su hija, quien ya había cumplido 16 años en agosto de ese año. Hoy la chica tiene 22.

«El 5 de diciembre, a las 10 de la mañana, llegué al hogar y ella estaba esperándome con las otras nenas y las señoritas que son las operadoras. Desde las 6 de la mañana estaba esperándome, porque yo debía llegar a las 8 y como hubo un retraso ella pensaba que me había arrepentido», contó.

Añadió que las dos estaban muy ansiosas. «Ella es muy expresiva como yo y apenas me vio gritaba: ¡Llegó!. Estábamos muy contentas», dijo. En ese momento la acompañaban funcionarios de la Secretaría Tutelar de Salta.

Ya en Buenos Aires, en su nuevo hogar, junto a su madre, Cayetana comenzó a cursar el segundo año de la secundaria. Terminó sus estudios en una escuela pública. «Ella no quería ir a un colegio privado. Costó un poco que pueda nivelar contenidos, pero con ayuda de una maestra particular lo logró. Es muy aplicada. Siempre su carpeta estuvo llena de colores. Nunca se llevó una materia. Ahora está cursando primer año de programación de computadoras», contó Ana, con orgullo.

Cayetana además dirige un grupo de jóvenes Scout. «Ayer (por el Jueves Santo) en la misa se celebró el servicio y yo di gracias porque mi hija es mi ejemplo de servicio. En el grupo Scout le encanta servir y se lleva muy bien con los niños», expresó Ana.

Y añadió: «Veía como los chicos la seguían y se me explotaba el alma de felicidad porque me acordaba que cuando la conocí en Salta también vi como los nenes de la casita, del hogar donde vivía también la seguían. Ella tiene mucha afinidad con los pequeños y eso es algo que trae ella por su experiencia y lo puede plasmar».

Ana contó que «se saca el sombrero ante su hija». «Ella es más de lo que yo esperaba. Yo esperaba una hija a la que le costara estudiar, que me hiciera renegar como le pasa a cualquier mamá con una hija adolescente pero mi hija fue mucho más de lo que anhelaba. Siempre estuvo y está un paso adelante porque tiene tantas ganas de pertenecer y estar en familia. Todo esto que cuento es divino pero también llevó un proceso que nos costó a las dos, más a ella que se tuvo que acostumbrar a mi familia, la gente, las costumbres, pero tiene mucha garra y todo lo que quiere lo logra», manifestó.

Ana recomienda a la gente que quiere adoptar que se preparen. «Solamente con ganas no se puede. Es ganas más preparación. Hay que leer, informarse. Todo eso te hace ganarle al tiempo y estar parada ante la situación, de otra manera. Yo esperaba esto. Mi sueño está cumplido. Fue todo lo que yo quería y más aún», finalizó.

.

Fuente: diario El Tribuno

 

×