El camino de la adopción, entre la burocracia y el amor

Adoptar un niño, una niña o un grupo de hermanitos es un acto de amor y también de suma responsabilidad que emprenden cada vez más familias entrerrianas. Vivencias, experiencias y sentimientos se dieron cita en El Ventilador.
Seguramente a la hora de pensar qué significa la adopción, cada una de las personas involucradas en estos procesos tenga una respuesta diferente para dar y con palabras propias.La adopción es una medida excepcional que decide un juez cuando un menor que está en situación de vulnerabilidad ya no tiene posibilidad de permanecer con su familia de origen.

¿Cuál es el primer paso para adoptar? ¿Quiénes pueden hacerlo? ¿Hay prioridades? El período previo a la adopción -de conocimiento y vinculación entre las personas- cuánto dura? ¿Es siempre exitoso?

Es imprescindible saber que el hecho de que un niño, niña o adolescente pueda crecer dentro de una familia constituye un derecho y, como tal, es el Estado quien debe ser garante de que esa realidad se concrete.

Por eso a través de un organismo como el Copnaf y con la gestión y el acompañamiento del Ministerio Púbico de la Defensa se llevan adelante las adopciones, siempre bajo los parámetros del código civil y las leyes nacionales y provinciales específicas.

Según el registro que elabora la lista de los adultos postulantes a adoptar, en lo que va de este 2018 se ha intervenido en 35 procesos de vinculación en toda la Provincia, lo que involucró a 63 niños, niñas y adolescentes.

¿Cómo ha sido en nuestra provincia la evolución de las adopciones? ¿Qué cambios o condiciones hicieron posible que hoy por ejemplo se concreten adopciones de grupos de hermanos? ¿Las edades de los chicos influyen en el deseo de los adultos ser padres?

Acogimiento temporario

Hace dos semanas, en el marco de la Semana de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia el Copnaf presentó un programa denominado Familias de Abrigo.

Se trata de una iniciativa dirigida a brindar atención y cuidado a niños y niñas de hasta dos años, que producto de la vulneración de sus derechos, deben ser separados de su grupo familiar de origen.

El programa busca integrarlos transitoriamente a un grupo familiar seleccionado específicamente para ese fin con el objetivo de garantizarle transitoriamente su derecho a vivir en familia y fortalecer sus vínculos afectivos.

Pero… ¿Por qué se busca el acogimiento familiar “temporario” y no una residencia socioeducativa del Copnaf? ¿Despertó el programa el interés de las familias? ¿Cuáles son los requisitos para acoger a un niño en esta situación? ¿ Se prevé otorgar una ayuda financiera a quienes formen parte de la iniciativa?

Adoptar bajo la ley

Son muchas las preguntas en torno a la adopción en ER y son variadas también las dudas respecto a los tiempos tanto de los adultos como de los menores.

Hay prejuicios sobre edades e identidades de las personas y al mismo tiempo mitos respecto a las garantías de estos procesos que también se hacen evidentes cuando abordamos la temática.

¿Sabíamos que la legislación actual promueve que los grupos de hermanos no sean separados? ¿Qué pasa cuando la vinculación entre los aspirantes y los menores no es la esperada? ¿Y si no se halla una familia para niños que padecen alguna enfermedad o requieren cuidados especiales?

Esas fueron algunas de las motivaciones que en el equipo del Ruaer dieron lugar a actividades de información y difusión sobre la realidad de la adopción, que se llevaron adelante durante este año en el interior entrerriano, también con el acompañamiento de la ONG “familias entrerrianas juntas por la adopción”.

La adopción es esencialmente legal o no es, en tanto que la apropiación de un menor o la “compra” de una criatura, conlleva un delito. ¿Se dan estas situaciones en la provincia? ¿Hay vinculaciones fuera de ley que terminan en adopción?

“Actualmente hay 380 legajos en trámite para adopción”

María Silvana Spais, Secretaria del Registro Único de Aspirantes a Adopción de Entre Ríos (RUAER), dijo que “la institución está en la órbita del Ministerio Público de la Defensa, al igual que cada provincia tiene su propio registro en el cual concentra todas las inscripciones de todos los postulantes domiciliados en su jurisdicción. Aquellos interesados tramitan un proceso de inscripción y evaluación para luego poder acceder a la adopción”.

Actualmente hay cerca de 380 legajos en trámite en distintos estadíos, algunos recién iniciados y otros más avanzados. El número se ha sostenido. Más del 75% de estos legajos tiene una disponibilidad adoptiva para niños de 0 a 3 años. Un 6,8% tiene disponibilidad para adoptar a niños mayores de 10 años“, indicó.

Asimismo, resaltó que “declarada la situación de adoptabilidad de los niños y adolescentes, es necesario trabajar para acompañar a los postulantes en función de estos niños reales que están esperando por una familia”.

Si bien la inscripción al registro tiene requisitos que cumplir, es necesario poder advertir que es parte del proceso administrativo. Esto forma parte de una primera instancia pero en relación a los tiempos es una construcción de un proyecto. El registro abre cuatro convocatorias al año, en las cuales reciben las solicitudes de inscripción. Esto es en febrero, mayo, agosto y noviembre, y se presenta en los primeros 10 días hábiles. Se hace en la sede del registro como en cada defensoría pública”, explicó acerca del procedimiento para presentar la solicitud.

Comentó que “pueden participar personas solas (hombre o mujer), o parejas que pueden ser uniones convivenciales o matrimonios, de distintos sexos. Hay que ser residente de la provincia de Entre Ríos, deben acreditar dos años de residencia efectiva, acreditar la identidad, contar cuál es la conformación del grupo familiar, qué ingresos tienen. Es para tener una mirada de cómo es la integración de esta familia. Los equipos técnicos van evaluando el lugar de alojamiento para que ese niño o niña viva“.

“Hay un mito que dice que pasado un tiempo vuelve la familia de origen y se lleva al niño. Esto está instalado en función de un proceso que no tiene que ver con estas garantías legales que hoy están instaladas respecto a la adopción, sino con un paradigma donde una entrega directa, que no tiene intervención del Estado, no garantiza que se hayan agotado todas las medidas para que el niño ya no pueda vivir con su familia de origen”, manifestó.

Y agregó: “esto no es un trámite donde uno cumple con determinados requisitos, tiene un apto y va a un niño. Un adulto debe transitar un proceso claro, transparente, de evaluación para poder ser padre adoptivo. La espera también tiene que ver con la disponibilidad adoptiva o de las herramientas que esa familia tenga para poder llegar a un proceso adoptivo exitoso“.

“Se hace una construcción con la familia y la voz de ese niño, su deseo”

Gonzalo Pagnone, Licenciado en Psicología RUAER, señaló que “como profesionales tenemos que tener en cuenta, más allá de lo que hace Copnaf, tenemos que ver en qué condiciones está ese niño para integrar esa familia adoptiva. Es una construcción que hacemos nosotros con la familia y la voz de ese niño, su deseo. Ese niño a veces puede no querer integrarse a otra familia, pero a esto hay que trabajarlo. Como equipo de vinculación tenemos que tener en cuenta las articulaciones y generar las condiciones óptimas para que la integración se pueda dar”.

“Lo ideal es que pueda integrarse, hay que conseguirle la mejor familia. Puede ocurrir que no, pero hay que trabajarlo fuertemente con Copnaf”, indicó.

Asimismo, dijo que “la ligación afectiva es también poder compartir con el otro, con otro que es diferente, que tiene otra condición biológica. Esto amerita la espera, ese puro movimiento hace generar el deseo, que se potencie aún más“.

“Nunca se deja de ser hijo ni nunca se deja de ser padre. Es una construcción constante. Uno aprende a ser. El proceso de vinculación es lo fundante porque es lo que inaugura el conocimiento mutuo. Es un proceso que lleva tiempo, es un hacer con otro, es previo a la convivencia estable, que define la estabilidad del niño con la familia. Se desenlazan un montón de cosas: viene a encontrarse con un sistema de crianza que no era propio, tiene que incorporar algo de lo novedoso, se pone en juego una elaboración psíquica“, manifestó.

“Venimos trabajando para poder dar respuesta a los grupos de adolescentes que esperan por ser adoptados. Con las intervenciones estratégicas que hemos tenido, hemos creado un dispositivo-taller que es para aquellos postulantes con perfiles amplios, de mayor tiempo, en la cual se trabaja con ellos la disponibilidad. En ese acontecer grupal se van escuchando los proyectos adoptivos y se generan propuestas de intercambio muy favorables. Se traen testimonios de personas que ya han adoptado. Esto nos da lugar a que luego de eso puedan dar respuestas a situaciones de adolescentes que nosotros les propondríamos para una futura vinculación”, resaltó.

“La espera depende de cada familia, cómo la vive, cómo quiere trabajar para llegar a la adopción”

Gladys Niderhaus, de la ONG Familias Entrerrianas juntas por la Adopción, manifestó que “somos una familia de espera, estamos inscriptos hace un año y nueve meses, somos de Crespo. Buscamos como una opción para poder aprender y tener conocimiento unirnos al grupo. Fue muy productivo, compartimos con diferentes familias que están a la espera y otras que ya han adoptado. Eso como familia nos ayuda”.

La espera depende de cada familia, cómo la vive, cómo quiere trabajar para llegar a la adopción. Nosotros lo vivimos muy bien, hicimos terapia, participamos de grupos. Hay ansiedad, pero uno pasa por diferentes estadíos. Uno llega al registro con un montón de esperanzas e ilusiones, luego lo va trabajando“, señaló.

Esperan adoptar “entre los 0 y 7 años. Estamos abiertos, uno tiene más conocimiento, va aprendiendo todo el tiempo desde una mirada constructiva. Nuestra espera es productiva. Al principio pregunté cómo era todo eso, cómo hacer para llegar bien y hacer las cosas bien. La única forma legal es anotarse en el registro“.

“Cuesta que la gente participe del grupo, a veces por miedo, no cualquiera está predispuesto a querer aprender un poquito más. Se hacen reuniones cuatro veces al año en diferentes localidades”, señaló.

“Debemos ubicar como prioridad el tiempo de preparación”

 

Carolina Caíno, es licenciada en Psicología e integra el Registro Único de Aspirantes a Adopción de Entre Ríos (RUAER). Afirmó que es necesario “ubicarse en una mirada que tiene que ver con el cuidado del niño, como una prioridad el tiempo de preparación; todos, como equipos trabajamos para acompañar a estas familias, para que estas familias vayan transitando estos tiempos, el proceso”. 
Para nosotros el proceso del niño es muy importante, es lo que en el proceso de vinculación nos va marcando la posibilidad de avanzar, a veces vemos que hay que esperar. Hay que prestar mucha atención para no forzar“, manifestó.Con el programa Familias de Abrigo, “se intenta revertir el efecto de la institucionalización. La realidad es que los niños pueden tener demoras en las adquisiciones que se van dando a medida que van avanzando en el crecimiento. Lo esencial tiene que ver con la subjetivación de un niño, que pueda sostenerse en la estabilidad´, que no vaya variando respecto de las cuidadoras que van rotando. Hay un límite que desde la institución, se pude garantizar”.

“El vínculo se trabaja con tiempo. Es importante que la familia esté bien orientada”

La Licenciada María del Huerto Reutlinger, vicepresidenta del COPNAF, resaltó: “Es un tema muy complejo, que toma diferentes aristas y que es importante tener en cuenta todos los factores que entran en juegos. Desde el Copnaf empezamos nuestro trabajo al detectar una vulneración. No todas las vulneraciones que trabaja el organismo llegan a situaciones de adoptabilidad”.

“La medida más gravosa que tiene el organismo para proteger a un niño es con una medida de protección excepcional. Está dentro de la ley nacional y provincial de la Niñez, y se trata de las herramientas que tiene el Estado cuando hay una grave vulneración en su núcleo familiar hacia su integridad y no puede permanecer allí”, destacó.

En el mismo sentido, la vicepresidenta del COPNAF afirmó que desde el organismo, en su intervención “se pasa por diferentes instancias: puede suceder que se pueda fortalecer el vínculo con la familia y el niño pueda volver a su núcleo familiar, o puede pasar que no haya modificaciones y que ahí sugiramos que se declare la adoptabilidad, y desde ahí se entra en un circuito hasta que se declara jurídicamente esta situación. Desde allí comenzamos un trabajo más articulado con el tema de la adopción”.

Aseveró que cada situación “tiene sus tiempos”, acotando que “hay situaciones particulares que son más claras. Cuando la problemática que se detecta, por ejemplo es una situación gravosa como abuso, abandono muy marcado, al ya despejar la situación y clarificar la posición de los equipos técnicos, se avanza en sugerir la adoptabilidad. Luego hay que esperar el tiempo del juzgado. Se dispone de 90 días y luego 180, tiempos que se pueden prorrogar, pero todo depende de cada caso”.

“Hay garantías para todos los involucrados, para los niños, que son el eje central de las intervenciones, pero también para los papás a los que se les comunica, el Juzgado interviniente los cita, hay diferentes instancias para llegar a una decisión contundente”, dejó en claro la especialista.
Reutlinger expresó: “No hay duda que los tiempos de la infancia son cruciales e irrecuperables. Todas las instituciones estamos interpeladas por esos tiempos, que no son solo los tiempos cronológicos sino que tienen que ver con los tiempos lógicos que refleja el proceso de trabajo. Estamos trabajando con un sujeto, niño en constitución. No es lo mismo encarar el proceso con un niño de tres años, con un niño de cinco, de nueve o un adolescente. Tiene que ver con poder respetar el proceso que los chicos y los adultos van haciendo y que empiezan a interpelarse con el objeto de `ahijar`(dar el lugar de hijo) a un niño con su historia“.

“Afortunadamente a lo largo de los años nuestro país fue haciendo cambios en la normativa, tenemos que velar para que todas las instituciones hagan carne de lo que es la perspectiva de derechos, pero no puede quedar en un discurso, que tiene que ir transformándose en acciones concretas, desde escuchar a un niño en una audiencia de saber qué pasa con su familia, que requiere de mayor política pública para ayudar a esas familias”, consideró.

Tal como ya se conoce, en el marco de la Semana de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia el Copnaf presentó un programa denominado Familias de Abrigo. “La gente se está interesando. Se trata de un espacio institucional de acogimiento que lo que hace es garantizarle a un niño dentro de unja medida de protección excepcional, la posibilidad de cuidados en una dinámica familiar”. Puso relevancia en que se trata “de algo diferente a lo que es la adopción. Una de las condiciones más importantes que debe tener una familia de abrigo es que no debe tener interés en adopción“, resaltó.

“Nuestro programa apunta, tal como venimos discutiendo entre varias provincias, a la necesidad de repensar una realidad que nos está interpelando por un montón de factores que son los niños muy pequeños institucionalizados que, por los tiempos de la ley, tienen que esperar para ser adoptados, mínimamente 90 días. No es lo mismo para un niño que estar bajo los cuidados de un entorno familiar”, destacó. Ante la consulta de que si el niño entiende que se trata de un proceso transitorio esa estadía en esa familia “de abrigo”, la especialista afirmó que “esta realidad es menos nociva para el niño que si se da en una institución. Es hasta dos años”.

Asimismo, la vicepresidenta del COPNAF dijo que “el tema del apego y el desapego son cuestiones que se trabajan todo el tiempo. Esta tarea es solidaria, desde la responsabilidad, desde el amor. El vínculo se trabaja con tiempo. Es importante que la familia esté bien orientada, acompañada por profesionales”. Recién está comenzando esta experiencia.

“La experiencia de la preparación ayuda mucho”

Foto: Facebook

Anahí Devetter es mamá adoptiva. Formó su familia con dos hermanitos que se sumaron a su núcleo familiar y está en proceso de vinculación con un tercero. Vive en Villaguay. El Ventilador se comunicó telefónicamente con ella para conocer su historia: “Nosotros hablamos mucho de resignificar historias, uno tiene que aceptar la historia que trae este niño, que ya no es tan niño, que piensa, que habla, que opina y que actúa, según lo que piensa, habla y opina. Y a su vez, las historias que trae por ejemplo, nuestra familia. Entre ambas historias, hay que elaborar un nuevo proceso y reconstruir la familia”.

“Estamos en la etapa donde estamos trayendo a este niño a visitar nuestra familia, a nuestra casa, los fines de semana, hasta que termine el período escolar. Es todo un proceso, donde uno está con el niño un rato, luego un día completo y luego un fin de semana y así sucesivamente. Al haber tenido nosotros la experiencia de haber adoptado dos niños, esto nos ayuda a llevar adelante el proceso de vinculación“, destacó.

Al respecto, agregó: “Uno tiene que empezar a conocerse cómo será como padre”.

En tanto confió: “Uno cuando se inscribe va primero por el deseo de uno, pero ahí es cuando uno debe comenzar a fijarse en el deseo de ese niño que desea, que necesita una familia. Uno luego lo construye a eso, y ya la segunda vez va más uno por la necesidad de ese niño que necesita una familia“.

Para poder contactarse con la organización, mencionó: “Nos pueden ubicarnos por Facebook, como `Familias Entrerrianas Juntas por la adopción`, allí vamos subiendo toda la información”.

Nos inscribimos en el registro, en 2012, que hacía poquito que se había iniciado, con una disponibilidad adoptiva de 0 hasta 10 años, hasta dos hermanos. Siempre pensamos en niños más grandes. Uno siempre busca verse con estos niños, se trata de una espera activa, escucha otras experiencias, uno lee, se informa, se prepara y esto ayuda para recibir a estos niños. Y cuando llegan a la familia se comportan como cualquier otro niño, no se debe esperar chicos que se quedan quietos y dicen sí papá, sí mamá”, detalló.

La opinión de los panelistas

El conductor del programa Lalo Foncea opinó: “Hay un 70 % de interés en niños de 0 a 3 años, pero hay que entender hay un tiempo que corren para esos niños. Creo que el estado debe hacer algo en estos casos”.

La periodista Luz Alcain puso relevancia en que se está hablando “de un gesto de amor en el proceso de avanzar hacia la adopción. Destacaría el lugar del niño que completa una familia con el amor que faltaba. La posibilidad de conformar una familia es amor puro”.

La periodista Ana Tepsich destacó: “Cuando alguien va a inscribirse para adoptar, no se le habla de tiempos, las familias saben que esto es un proceso. Se espera hasta el momento en que el niño llega a su casa”.

El periodista Sebastián Martínez, indicó que “una profesional me dijo que no es bueno a veces que proceso de adopción sea tan rápido. En muchos casos aparecen hermanitos también.

El panelista Mariano Kohan, señaló que “puede ser que el mito de que se demora mucho en dar un niño en adopción tenga que ver con toda la legislación previa que puso topes máximos para el trámite”.

El locutor Alejandro Abero, manifestó que “más rápido a veces no se puede adoptar porque hay un montón de situaciones. Hay que charlar con el niño, ver la afinidad con la familia. Son chicos a los que les pasó algo terrible y deben reinsertarse en otro lugar. No es fácil que el chico diga sí quiero, hay que trabajarlo”.

Fuente: https://www.elonce.com/secciones/sociedad/571462-el-camino-de-la-adopcinn-entre-la-burocracia-y-el-amor.htm