Adopción. Las licencias laborales son cruciales pero casi inexistentes

Victoria Mortimer – 26/8/2019

Claudio junto a Fernando, su pareja, y sus tres hijas en su casa en Rosario
Claudio junto a Fernando, su pareja, y sus tres hijas en su casa en Rosario

Fue a fines de 2015 que Claudio y Fernando recibieron la ansiada noticia: se convertirían en padres de dos niñas, una de 6 años y otra de 11. Entre idas y vueltas, con viajes de 600 kilómetros todos los fines de semana desde Rosario hasta el pueblo natal de las chicas, finalmente comenzaron a vivir como una familia.

Sin embargo, además de la espera, los trámites y los viajes, la pareja debió sortear otro gran obstáculo: la falta de licencias laborales adecuadas para procesos adoptivos y, más aún, para una familia homoparental.

Hoy, la ley de contrato de trabajo establece unos 90 días de licencia por maternidad que, en los casos de adopción, se otorgan después de haber recibido la guarda del niño o la niña.

Si bien existen convenios colectivos de trabajo que contemplan la licencia por maternidad adoptiva (por ejemplo, el Estatuto del Docente de la ciudad de Buenos Aires, que otorga 120 días de licencia), las licencias por paternidad siguen siendo muy bajas (de solo dos días) y, en la mayoría de los casos, los convenios todavía no consideran las familias homo o monoparentales. “Es necesario que los convenios, que no se modifican desde 2007, se adapten a los nuevos modelos de familia”, señala Claudio Ferreyra, que hoy forma parte del Grupo de Padres Adoptivos y en Espera de Rosario.

Además, Fabiana Isa, psicóloga y coordinadora del programa de extensión Atención de Niños Privados del Cuidado Parental de la Facultad de Psicología de la UBA, asegura que un sector de los adoptantes, entre los que se encuentran los trabajadores autónomos o monotributistas, quedan totalmente desprotegidos legalmente. “No existe ninguna ley que los ampare, debiendo apelar a sus propias redes de contención, como familiares o amigos”, explica.

En el caso de Claudio, su convenio no contemplaba el matrimonio igualitario. Pero, tras un acuerdo con sus empleadores y con su pareja (que renunció a la licencia de paternidad), logró tomarse los días otorgados por la licencia de maternidad. “El pasar tiempo juntos fue de vital importancia para conocernos, interactuar y crear un vínculo con nuestras hijas”, cuenta Claudio, que además de sus dos hijas adoptivas tiene una hija biológica, Sol.

"Las licencias son fundamentales para poder cruzar las historias de nuestros hijos con las nuestras", señala Claudio
“Las licencias son fundamentales para poder cruzar las historias de nuestros hijos con las nuestras”, señala Claudio

Para Laura Salvador, cofundadora de Ser Familia por Adopción, los convenios no son suficientes. Considera que es necesario alejarnos de la “mirada biologicista actual” que no contempla los plazos propios de los procesos adoptivos, desde los trámites en sedes administrativas o judiciales hasta las etapas de vinculación y convivencia, fundamentales para el desarrollo de la relación padre-hijo.

“En la mayoría de los casos, la licencia se da una vez que se tiene la sentencia o guarda de adopción -explica- que, muchas veces, llega casi un año después de que los chicos empezaron a vivir con la familia o incluso se ponen límites de edad de los niños para decidir si se les da la licencia o no”.

Por eso, desde Ser Familia por Adopción comenzaron con una campaña para concientizar y difundir la importancia de las licencias para los procesos adoptivos. Además, hoy hay varios proyectos de ley en los que se pide por la modificación de las licencias de maternidad y paternidad (incluidos los casos de adopción) presentados en el Congreso.

Tiempo compartido

Según varios especialistas, la etapa de vinculación es esencial para que padres e hijos logren desarrollar un vínculo íntimo y duradero. “Durante este período, un chico sin cuidados parentales empieza a convertirse en sujeto de familia y el adulto, en ‘padre de'”, sostiene Federica Otero, psicóloga especialista en adopción.

Por eso, es fundamental que los adultos puedan estar lo más disponibles posible para ellos. “Los tiempos laborales deben adaptarse a los de los chicos y posibles padres para hacer posible el derecho de los niños, niñas y adolescentes de tener una familia definitiva”, sostiene Salvador.

Para Claudio, no solo fue importante el proceso de conocer e interactuar con sus hijas, sino el adaptarse cada cual a la cultura del otro. “Es un camino en el que nosotros y ellas aprendimos que venimos de mundos totalmente diferentes”, explica. Además, asegura que el tiempo compartido no solo es necesario para “acompañar y abrazar las historias de vida” de sus dos nuevas hijas, sino también para sentar pautas y normas de convivencia y establecer límites. “Éramos personas que no se conocían unas a otras buscando construir vivencias compartidas”, resalta.

“Debemos comprender el proceso adoptivo desde la realidad de los chicos, entendiendo el deterioro institucional y la espera que sufren todos los niños y adolescentes que se encuentran en el sistema de adopción”, señala Fabiana Isa, y asegura que es esencial cambiar la mirada adultocéntrica de la adopción hacia una perspectiva enfocada en los chicos.

“Al principio, las chicas nos preguntaban mucho adónde íbamos, por qué volvíamos tan tarde o si íbamos a volver a casa”, cuenta Claudio. Otero asegura que estas inseguridades se deben a que, como la mayoría de los chicos que son adoptados, sufrieron graves vulneraciones de sus derechos, esto puede llevarlos a desconfiar de los adultos o a tener miedo de sufrir una nueva pérdida. “No debemos olvidar que son niños para los que su mayor falta es la de una familia presente, que los acompañe y les dedique tiempo”, destaca Salvador.

Por eso, los especialistas coinciden en que es fundamental destinar todos los recursos necesarios para reconstruir la confianza de los chicos y una relación entre padres e hijos con una base sólida, buscando evitar las llamadas “devoluciones” o procesos excluyentes. “Es responsabilidad del Estado que exista un período para que los padres puedan dedicarse totalmente a este nuevo vínculo genuino, adecuado y perdurable en el tiempo”, concluye Otero.

Sumá tu firma

La organización Ser familia por adopción (que ofrece capacitaciones y charlas y para quienes piensan en adoptar o están transitando el proceso) creó una petición en Change.org como parte de su campaña en relamo de las licencias laborales para los procesos adoptivos. “Formar una familia por adopción requiere de plazos diferentes a los de las familias biológicas”, asegura su fundadora.

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