La realidad paralela…

  Eri Arreguez

Yo me consideré siempre pobre, fui a una escuela pública durante la primaria, me atendía en el hospital público, y en la secundaria con mucho esfuerzo de mi papá pude ir a un colegio privado, aunque hubo muchas cosas que no hice, porque entendía que no estaba dentro de nuestro alcance ( como viajar a Bariloche o festejar los 15, cosas que en realidad tampoco me interesaban demasiado porque nunca fui miss simpatía precisamente , menos aún en la adolescencia) ahora bien, tenía mis limitaciones, pero no era motivo de vergüenza ni de discriminacion por parte de mis pares. Los años que fui a la facultad juntaba las monedas para el colectivo y muchas compañeras me pasaban apuntes, me ayudaban con lo que se podía, siempre trabajé, siempre, cuando tenía 16 mi papá me explicó que no podía pagar más el colegio y que me tenía que cambiar, no quería estaba casi pasando a 4° año, le pedí trabajo a un vecino que pintaba cerámicas artesanales , me lo dio, después los fines de semana empecé a trabajar de moza para bancarme mis salidas y mis recitales de rock, pero nunca me falto comida, jamás, siempre tuve la panza llena…

Un día en la facultad, me acuerdo que, un profesor nos dijo que no seamos ciegos, que alguien con la panza vacía no puede aprender, porque su cerebro solo escucha su estómago vacío, nos pidió que aprendiéramos a ser cada día más justos con ese otro… ( yo estudiaba trabajo social) y así mi vida pasó entre trabajos en negro, trabajos de porquería, maltrato por ser chica, pero siempre había visto a mi viejo laburar, no había nada mágico para nosotros.

Pasaron los años me estabilicé laboralmente, compré mi casa propia con mi compañero, un primer auto un segundo, y así hasta tener un auto nuevo, viajamos, conocimos lugares maravillosos y pudimos hacer muchísimas cosas…para mí la única manera era trabajando… ese era mi ejemplo y mi única salida… esa es MI REALIDAD, todos los días de mi vida.

Desde que soy madre me encuentro con una REALIDAD PARALELA y esa es la vida que tuvieron mis hijos, uno no toma dimensión de lo rico que fue hasta que se da cuenta que hay un otro que realmente la pasó mal… me duele mucho escucharlos y aveces no tener explicaciones para justificar lo que vivieron, siempre a modo de disco rayado repito, lo de las diferentes posibilidades, las herramientas y que a veces las cosas no salen como queremos, (no sé si les pasa pero por dentro tantas veces me pregunto porque había tanta necesidad del castigo, trato de repetirme a mí misma el discurso de las posibilidades pero me pasa, desde que soy mamá, que me enoja que “nadie” haya hecho nada).

Estos días no fueron fáciles, todo el tiempo me preguntan ¿por qué no los busqué antes? Si me hubiese gustado tenerlos desde más chicos. Les respondo que sí, que me hubiese encantado pero los tiempos nos pusieron acá y ahora juntos… me angustio, trago saliva y escucho con una aparente normalidad cuando M con 11 años me explica que ahora puede ir al baño tranquilo, antes no lo hacía porque sino la panza se le vaciaba y volvía el hambre… agradezco no haber pasado hambre… y me dice , ahora nosotros estamos del lado “de adentro” lo miro sorprendida, y me explica que en algún momento iban a buscar la comida que sobraba de un restaurante y que tiraban a la basura. Yo me siento una basura, siento al mundo una basura y quiero llorar otra vez, le pido que ablande los zapatos del nuevo uniforme porque quizá le hagan doler los pies el primer día de clase, intento cortar mi angustia, me mira, se ríe y me dice estoy acostumbrado a las ampollas en el hogar me daban zapatillas chicas y sin medias y siempre tenía ampollas… sigo sin saber cómo tratar esa realidad paralela… me siento y le pregunto si quiere contarme algo más. Me dice:” sí, ¿cuándo te puedo decir mamá? Cuando quieras, bueno me voy mamá…
así los días transcurren . Mi obsesión por tapar agujeros es una boludez, lo sé, pero quisiera que nadie más sufra una realidad paralela…

Sé que debo cruzar mi realidad y entender otras realidades para poder seguir…. por cierto mi niño hermoso mañana arranca 5° en su nuevo cole, no quiere que hablemos de su historia y quiere ser llamado por nuestro apellido, lo charlamos en la escuela y no hubo problemas…. él empieza a vivir otra realidad, espero que para ellos esta realidad paralela sea más llevadera y placentera…

A modo de cierre, como siempre digo, hay que animarse a mirar más allá del ombligo, no es sólo nuestro deseo de paternar sino su derecho a tener una familia, su derecho a ser amados, y sobre todo, que entendamos que los mal llamados niños grandes vienen atravesados de una realidad paralela que los hace mucho más sensibles y a la vez vulnerables ante el miedo a la pérdida…

Anímense, hay muchos niños reales esperando padres reales!!! Abrazos a todos….

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