El puerperio de la adopción

  Eri Arreguez

Mucha gente, la mayoría diría, piensa que el puerperio viene solo tras la tormenta hormonal del embarazo y el parto…

Yo sin embargo,  por vivirlo en carne propia, pienso que es un estado totalmente asociable a la maternidad, ser madre por adopción es la mayoría de las veces tomado como por debajo de la maternidad biológica, sin tener en cuenta que cuando un hijo atraviesa tu vida, no atraviesa ni la vagina ni la panza sino el corazón, el ser, la razón…

Un hijo se transforma en esa prolongación de tu ser, ojo no desde el egoísmo de querer plasmar en ellos lo que no logramos ser, sino muy por el contrario, es una prolongación porque vos dejás de estar en un lugar, en tu lugar, para estar consciente o inconscientemente donde ellos estén…

Realmente no había pensado en este término hasta que una amiga psicóloga me hizo dar cuenta que estaba sensible, vulnerable, que todo era extremo para mí en este momento… entonces me senté me miré y escuché a mi terapeuta decirme que desde noviembre (mes en que los niños se quedaron en casa) que no nos veíamos, escuché amigas reclamando tiempo de juntadas, escuché gente queriendo conocer a mis hijos y yo cual madre primeriza sin querer que nadie los toque, sin querer que ellos se sientan un objeto de exposición… me di cuenta que ya no era la chica genial y súper poderosa que a pesar de tener 40 me creía hasta hace unos meses atrás … me di cuenta que ya nada de lo que era la felicidad efímera se acercaba a la vida de ser madre…

 

Ya no me importó no viajar, ya no me importó ser Uber de mis hijos. Ya no me importa estar desarreglada o con las manos sin hacer, porque realmente cuando tu hijo te atraviesa te das cuenta que todo lo demás era una farsa… y ojo no soy de las que pienso que un hijo te completa, muy por el contrario y con el paso de los días te das cuenta que un hijo te llena de miedo, te frustra, te hace sufrir, te hace preguntar por qué te metiste en esto???


 

Sin embargo pese a que describiría a la maternidad como pequeñas sierras tirando a moradas y no un lecho de rosas, creo que es posible complementarse, escucharse, aprender a ser familia por adopción… yo pongo mis miedos acá, vos ponés los tuyos por allá , y así día a día vamos sacando un poquito lo que nos hace mal…

 

Acá mientras espero a mi hija mayor en la puerta de la psicóloga que la atendió durante su estadía en el hogar y tras haber manejado unos cuantos kilómetros después de haber trabajado todo el día, siento que hoy hicimos algo más por ella y para ella… porque al fin de cuentas los que merecen todo son ellos…. ellos sonríen y todo calma…

Para leer más de Eri Adiós a los Ingalls

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escribe un comentario