Las etapas de la integración familiar

Vinyet Mirabent Junyet


Etapas de la integración familiar (Brodzinsky,D)

Anticipación:

Relativa a las expectativas y fantasías de la familia y el niño antes del encuentro y su llegada real.

Adaptación:

1ª fase:

La inmediata a la llegada del niño. Supone una exploración mutua entre padres e hijo y la adaptación de las mutuas expectativas a la realidad.

Acomodación – Luna de miel

El niño:

Ambivalencia emocional

– Gran esfuerzo emocional. Recelo. Miedo. Nerviosismo. Ansiedad. Desconfianza. Muestras de cariño, alegría, absorbencia.

– Indiferenciación: va con todos, no llora ante el dolor.

– Sentimientos de pérdida: cuando ha establecido vínculos anteriores.

– Desorientación ante los cambios de vida. Necesidad amoldarse.

– Patrones y hábitos del orfanato: autonomía precoz.

– Posible inquietud y/o agresividad (Berástegui 2005). Dificultad para entretenerse (ansiedad, no sabe jugar).

– Progresivos cambios espectaculares: físicos, lengua..

Los padres:

– Tránsito hacia la parentalidad. Cambio de roles en la pareja.

– Desorientación inicial. ¿Qué le ocurre? ¿Qué necesita?.

– Cansancio, estrés (más trabajo). “Necesito desconectar”.

– Temor a que no se vincule, se va con todos.

– Riesgo de “equivocar” el diagnóstico: necesita niños, con nosotros se “aburre”, es hiperactivo…

– Satisfacción por los cambios espectaculares. Sensación de que ya está adaptado.

(Berástegui, A.. La adaptación familiar en adopción internacional: retos y esperanzas. Conferencia. Madrid 2005).

2ª fase:

Supone el surgimiento de sentimientos, actitudes y comportamientos anteriores a la adopción por parte del niño y a menudo también por parte de los padres (añoranza de la libertad anterior…) Se pone en juego el establecimiento sólido del vínculo.
Alejamiento, provocaciones, rechazo: expresión de necesidades profundas, hacia la vinculación sólida.

El niño:

– Ambivalencia: entre el cariño y el alejamiento.

– Baja autoestima, sentimientos de culpa.

– Regresiones

– Caprichos: comía de todo, ahora no… ¿Lo estamos malcriado?.

– Actitudes provocativas. Desafíos: poner a prueba.

– Inseguridad: temor a un nuevo abandono.

– Irrupción sentimientos pérdida, rabia, tristeza…

 

Los padres:

– Perplejidad. Desorientación: “¡Tan bien que íbamos!” “¿Qué pasa ahora?” “¿Lo hacemos bien?”

– Dudas: ¿Cómo reaccionar? ¿Ponernos estrictos? “¿Está caprichoso?”…

– Temores: ¿Este carácter le vendrá de herencia?

– Nos pide cosas de más pequeño: ¿Qué es lo mejor?

– Dificultades para comprender qué necesita

 

Reestabilización:

Se produce cuando los miembros de la familia llegan a un nuevo equilibrio en su interactuación, basado en el reajuste de actitudes y expectativas. Brodzinsky,D. Palacios,J. (2005). “Psychological Issues in adoption”. Praeger. Wetsport

Actitudes favorecedoras del vínculo en la acomodación 

1ª fase:

Estar preparado para asumir los propios cambios y estrés como padres.

Informar al niño: Debe oír a menudo quiénes son estas nuevas personas con las que vive, que no volverá atrás y que será para siempre.
Aceptar. Consolar y dar apoyo a sus sentimientos de pérdida (verbalizados o expresados en la conducta).
Vigilar el tono de voz, no entiende el idioma pero sí la música.
Presencia de los padres en casa: tiempo de dedicación, disponibilidad y accesibilidad…y paciencia (el niño no va a cambiar modelos de relación rápido)
Filtrar estímulos y nuevas personas: evitar en lo posible el estrés de niño, debe asumir muchos cambios en poco tiempo.
Compartir actividades: jugar, leer, abrazarse, mirarse al espejo. Importancia del lenguaje corporal.
Observar y escuchar para conocerle.
Instaurar rutinas consistentes, entorno estructurado: no exponerlo a nuevas separaciones de los padres y del entorno conocido.
Dar importancia al mundo sensorial del hijo: el vínculo se crea a partir del mundo de sensaciones, sentirse acariciado, mirado…
Tolerar conductas de auto estimulación (restos soledad orfanato)
Capacidad para regular sus reacciones en la relación con el niño
Capacidad de promover el diálogo reflexivo
Capacidad para comunicar sin distorsión (ni minimización, ni engaño, ni verdades a medias).
Empatía y comprensión de necesidades: capacidad para captar, sensibilidad, entender y aceptar los sentimientos y actitudes del hijo. Comprensión de sus estados mentales.

Actitudes favorecedoras del vínculo en la adaptación 

2ª fase:

Firmeza y consistencia, capacidad para establecer límites adecuados basados en lo que conviene al niño. No autoritarismo. Flexibilidad en la normativa, la guía es la comprensión, no la norma
Compartir sus emociones. Aceptar – entender regresiones.
Estabilidad familiar y capacidad para mantener ritmos y hábitos cotidianos que den seguridad. Evitar los cambios bruscos o frecuentes
Capacidad para jugar e interaccionar positivamente (a pesar de momentos difíciles).
Capacidad para aguantar la provocación y agresión.
Ayuda del entorno próximo: amigos y familiares.
Capacidad para pedir ayuda.
Capacidad para sentirse felices con pequeños progresos del hijo.

Actitudes favorecedoras del vínculo 

  • Humor. Capacidad para relativizar. Búsqueda de espacios personales donde encontrarse.
  • Preparar al hijo ante los cambios. Tiene mayor sensibilidad. (Colonias escolares, vacaciones…)
  • Expectativas realistas: no pedirle lo que no puede dar. Retardar las gratificaciones que se esperan del hijo.
  • Tolerancia a las propias ambivalencias.
  • Explorar sentimientos acerca orígenes y familia biológica del hijo
  • Establecer rituales de pertenencia: Comunicación abierta

Objetivo fundamental: ayudarle a realizar el tránsito de saberse adoptado a sentirse hijo. (Grau,E. Mora,R.)

Vinyet Mirabent Junyet
Psicóloga Clínica y Psicoterapeuta

* Artículo extraído de la página web Adopción Punto de Encuentro.

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