Información, orientación y acompañamiento a las familias de origen

Lic.Gonzalo Valdés  – Lic. Judit Fraidenray 

Trabajando con la familia de origen, ¿para qué?

¿Para que lo entregue en adopción?
¿Para que lo conserve?
¿Para que alguien de la familia o algún conocido se haga cargo?
¿Para revincularlo?

Abordar la temática de Adopción desde la Justicia implica, necesariamente, abarcar a todos los actores involucrados, que son:
– La familia de origen
– L@s niñ@s
– La familia que desea adoptar

Trabajar con la familia de origen es trabajar con una familia en crisis, y una familia en crisis es un todo en sí mismo que a la vez puede ser parte de un proceso.

Es un todo, en tanto la problemática de la familia en crisis puede tener distintas derivaciones como por ejemplo: conservación de los hij@s, reubicación  en familia ampliada, institucionalización  temporaria, reintegros, desvinculación. Otra de las derivaciones puede ser la entrega en adopción, donde entonces pasa a ser parte de un proceso que se continúa con la vinculación adoptiva.

Dentro del trabajo con la familia de origen, destacamos un perfil muy específico que es el de la mujer en crisis, entre otras cosas, con su embarazo y maternidad. Esto es, la mujer qu manifiesta de distintas maneras que no puede o no quiere hacerse cargo de una criatura que está gestando o que ha parido. Nos referimos a «una mujer» ya que en nuestra cultura frente a un embarazo no deseado, los hombres todavía tienen la posibilidad de dar media vuelta e irse. Por eso, en la mayoría de estos casos los hombres están ausentes, se han ido.

¿Qué pasa cuando una mujer manifiesta explícitamente que no puede o no desea hacerse cargo del niño? ¿Desde dónde se realiza el abordaje de esta situación?

Frecuentemente escuchamos las siguientes expresiones de ellas: «no puedo hacerme cargo de este bebé», «no tengo con qué criarlo», «ya tengo mis hijos que me precisan y no voy a poder darle a este bebé lo que necesita», y esto disparará en quien escucha (médicos, enfermeros, trabajadores sociales, psicólogos, abogados, etc.) una asociación directa con la carencia económica. Rápidamente se entiende que ésta es la causa de la crisis y se busca «solucionarle» esta carencia económica a través de efectores sociales, para que se «quede» con el hijo. Este accionar se corresponde con la idea de que toda mujer que gesta una criatura, quiere y debe hacerse cargo de la misma.

Todavía está muy enraizada la idea de que toda mujer quiere ser madre, quiere a los hijos que gesta y el desprendimiento de alguno de ellos es por causas socioeconómicas. Por lo tanto, lo que hacen las gestiones políticas y sociales, es generar acciones socio-económicas que responden a este supuesto.

Trabajar con estas mujeres implica considerar su situación económica, pero también su situación històrica, vincular y afectiva. Si bien vemos que realmente la mayoría suele tener una estructura socio-económica precaria y vulnerable, ésta no  implica necesariamente la imposibilidad de hacerse cargo de la crianza cuando existe un soporte afectivo, vincular, entre la progenitora y el niñ@ o en la familia extensa y referentes afectivos. Cuando lo manifiesto tiene su correlato con la falta de recursos económicos, pero con sostén vincular, se trabajan alternativas y se activan recursos de la red social para sostener la relación.

Sin embargo, con una cáscara similar desde lo evidente (problemas económicos) nos encontramos con muchas mujeres que cuando están diciendo «no puedo hacerme cargo de este bebé, no tengo con qué criarlo», están diciendo algo mucho más profundo que lo económico y esto requiere, por parte del profesional interviniente, la capacidad de poder identificarlo entre líneas.

No se puede ver aquello que no se quiere ver. Si la ideología del profesional, como mencionábamos previamente, es que toda mujer que gesta una criatura, quiere y debe hacerse cargo de la misma, desde este lugar intervendrá imponiendo su lógica de poder.

En el Equipo Interdisciplinario de Adopción de Mendoza, desde hace 15 años trabajamos con una concepción en la cual entendemos que una mujer puede decidir, como opción y elección, no hacerse cargo de la crianza de un niño que está gestando o ha parido. Que no siempre, ni necesariamente, está forzada a asumir la crianza de la criatura, y que si no lo hace, no siempre es una opción por necesidad económica que suele ser la que «justifica» socialmente la situación.

En un anteproyecto de protocolo de coordinación entre el Ministerio de Desarrollo Humano y Familia del Gobierno de Mendoza y el E.I.A., los profesionales del Ejecutivo escribieron: «Cuando uno o ambos padres manifiesten su voluntad de entregar a su hijo en adopción… el Órgano de Aplicación de la Ley 26.061, en forma conjunta con el E.I.A., abordarán en forma inmediata la situación, a fin de evaluar la posibilidad de mantener el vínculo entre el niño y su padre o madre…»

Expresamos nuestro desacuerdo en que no se puede trabajar con una familia o mujer en crisis con un objetivo determinado y cerrado que excluye su decisión (cualquiera que sea).

En el Boletín Mensual Nº 9/2010 del «Centro Internacional de Referencia para los Derechos del Niño Privado de Familia – (SSI/CIR)» que analiza el tema «Madres de origen, las grandes olvidadas de la adopción…» dice: «Pretender ofrecer a las madres de origen una verdadera elección de conservar su hijo resulta pues ser una tarea delicada y compleja…» Aquí se desliza la misma idea de actuar con un objetivo preestablecido al que se le suma un lenguaje que cosifica, porque el niñ@ no es un objeto que se conserva o se da.

Creemos que hay que ayudar a estas mujeres a que puedan reflexionar sobre si es su deseo, y si están en condiciones internas y externas, de asumir una crianza y una vinculación saludable y sustentable; o hacer una entrega responsable en función de los derechos y necesidades del niñ@.

¿Qué hacemos, entonces, frente a una mujer en crisis que expresa no poder o no querer hacerse cargo de la crianza de una criatura?
Tomamos contacto personal en el lugar en donde sea más accesible para ella y donde se sienta segura. Esto significa que muchas veces los encuentros no son en nuestra oficina, sino en plazas, cafés, viviendas, siempre buscando un espacio resguardado para que todo lo que se trabaje quede en el marco del secreto profesional.

Brindamos un espacio de escucha amplio, en donde pueda expresar libremente su situación y las motivaciones que le han llevado a decir que «no puede» hacerse cargo de la criatura. Es un espacio en donde no se emite juicios valorativos.

Trabajamos aspectos de su historia personal, familiar, vínculos significativos;en relación a la concepción, referencias sobre las condiciones en que se generó, presencia y conocimiento del embarazo y/o parto por parte del progenitor. Si no lo ha compartido con sus familiares se reflexiona sobre las razones y en su caso, se respeta este pedido de privacidad.

La profundización de las motivaciones es un eje primordial en este tipo de abordajes. Implica dedicarle el tiempo suficiente para generar confianza a fin de que las mujeres puedan ir abriendo, a través del relato, los espacios emocionales, ideacionales, imaginarios, históricos que permitan visualizar con mayor claridad lo que subyace al conflicto expresado.

Es en esta instancia donde puede confirmarse o reformularse la dirección inicial planteada por las mujeres, en función de lo qu escuchan de sí y del esclarecimiento y análisis de alternativas propuestas por el profesional. Es muy importante dar la información pertinente para que conozcan qué es la adopción , qué no es la adopción, qué derechos tienen, qué derechos perderían (a modo de consentimiento informado) para que a partir de toda esta construcción, puedan tomar una decisión con mayor claridad, acorde a su deseo real y haciéndose cargo de la misma.

Hasta aquí es lo que denominamos un trabajo con la familia de origen y/o mujer en crisis con la maternidad, como «un todo en sì mismo». En toda esta instancia no se ha trabajado ni para que «entregue la criatura en adopción», ni para que la «conserve» ella o un familiar, se ha trabajado con la situación en sí misma.

A partir de aquí, en función de la decisión que toma cada mujer, se plantea una dirección posible que debe ser trabajada por los profesionales correspondientes a cada temática. En el caso que la decisión sea sostener el vínculo (ella o alguno de sus familiares), derivamos la situación al Órgano Administrativo.

Si su decisión es no sostener el vínculo, ni con ella ni con ninguno de sus familiares, se la orienta para que su accionar se corresponda con una entrega responsable (es importantae aclarar que muchas veces se realizan acciones en nombre de la Ley 26.061, que fuerzan a la mujer a buscar algún referente familiar, afectivo o comunitario no obstante su decisión de desvincularse con la criatura).

Siguiendo esta modalidad de abordaje, un 40% de nuestras intervenciones resultan en que estas mujeres identifican claramente la existencia del vínculo afectivo con la criatura, se dan cuenta que en realidad no era «adopción» lo que ellas querían sino que en medio de una crisis creyeron que no había salida para sus dificultades. Aquí nuestro trabajo tiene carecterísticas preventivas y la derivación al Órgano Administrativo sin judicializar la situación, busca ubicar la problemática en el ámbito adecuado para su trato.

El E.I.A. las acompaña en el proceso de asistencia al Juzgado para cumplimentar los procedimientos legales; en el caso de que sea un niñ@ por nacer el Juez realiza un oficio al Hospital en donde se indica que una vez que la mujer ingrese a la guardia obstétrica deberá comunicarse a los profesionales del E.I.A., no victimizarla con intevenciones de otros profesionales, y que después del parto se la ubique en una habitación individual.

Luego del parto, hay una instancia de re-evaluación y consdieración del estado actual de la mujer, teniendo en cuenta las particularidades de este momento.

Con lo que nos hemos encontrado en la mayoría de los casos, es que cuando se ha podido realizar todo este trabajo previo las mujeres, se encuentran bastante armadas, enteras, con posibilidades de pensar lo vivido y sostener la decisión previa, con sustento afectivo y entendimiento. Cuanto menos se haya podido trabajar en la instancia previa al  parto, más vulnerable es la situación posterior.
Para realizar el abordaje siguiendo estos lineamientos, sugerimos un encuadre que contemple lo siguiente:
– L@s profesionales tiene que tener interés en el trabajo de mujeres en crisis y en abordar la situación desde una perspectiva amplia y libre de prejuicios.
– Actitud de respeto hacia la familia o mujer en crisis, y su decisión (sin juicio valorativo).
– Capacidad de empatía para poder ponerse en el lugar del otro y comprender tanto las razones como los sentimientos y emociones que surjan en la situación.
– Disponer de un lugar físico adecuado (sin personas que puedan escuchar la conversación a fin de preservar la intimidad).
– Disponer de TIEMPO suficiente para mantener entrevistas que permitan profundizar la temática desde distintos puntos, permitendo el establecimiento de la confianza hacia el/la profesional, y de la apertura de la mujer a través de preguntas indirectas, pero orientadas.
Concluyendo, entendemos que es muy importante el trabajo con la familia de origen y/o la mujer en crisis, con una mirada que vaya más allá de lo evidente, y que tenga en cuenta la complejidad y multicausalidad de cada historia.

Comenzamos con una pregunta: «Trabajar con la familia de origen… ¿para qué?» Para que pueda contactar con su historia, su situación y sus vivencias, y que la decisiòn que tome, cualquiera sea, lo haga desde la responsabilidad.

Lic.Gonzalo Valdés (1) y Lic. Judit Fraidenray (2)
(1) Licenciado en Trabajo Social, integrante del Equipo Interdisciplinario de Adopción del Registro Único de Adopción -E.I.A.- de los Juzgados de Familia de Mendoza
(2) Psicóloga -con dedicación exclusiva- del Equipo Interdisciplinario de Adopción -E.I.A.- del Registro Único de Adopción de los Juzgados de Familia de Mendoza.

* Artículo extraído del libro «Análisis de las prácticas actuales en Adopción»-DNRUA. Agradecemos tanto a la DNRUA como al Lic. Gonzalo Valdés,  por la autorización para tipear este texto y compartirlo desde www.serfamiliaporadopcion.org

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