El miedo de los 18

Hoy estuve en una jornada sobre acogimiento y menores tutelados, en esta jornada hablaban en diferentes ocasiones del miedo a llegar a los 18, la incertidumbre del futuro cuando creces en un centro y la falta de recursos. Este tema me hizo pensar en mis 18, mis 19 e incluso diría hasta mis 22.

Dicen que la adopción es una medida para toda la vida, dicen que serán tus padres para siempre pero eso solo está sobre el papel.

Entiendo que aquellas familias que hayan conseguido construir buenos apegos no se habrán visto en esta tesitura pero yo que nunca terminé de verme hija de mis padres adoptivos si que lo hice. Durante los cuatro años antes mencionados, tras estos cuatro años pasaron ciertas cosas que cambiaron mi forma de verlo, creía que a los 18 me echarían a la calle, creía que antes de los 18 si me echaban siempre me quedarían los centros, cuando cumplí los 18 sólo pensaba en la calle, solo pensaba en el abandono por hacer algo mal o por decir algo que molestase. Muchas veces me he sentido sola, mucho, he sentido (y a veces aún lo siento) que no tenía a nadie en mi vida que me quisiese, es por ello que la soledad era lo que menos me preocupaba de ese echarme que atormentaba mis sueños, lo que más me preocupaba era lo material pero básico, el frío, la cama, la comida…En aquella época llegué a vivir mis peores episodios de ansiedad, aunque no los únicos.

El miedo a los 18 no es solo cosa de jóvenes tutelados, el miedo a los 18 es cosa de todos aquellos que alguna vez fuimos abandonados. En el caso de la adopción una relación sólida, la reconstrucción de un apego, etc. son cosas tan vitales para que ese miedo no aparezca o que si lo hace aparezca con menos intensidad de lo que a mi me sucedió.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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