Testimonio de familia monoparental: padre e hijo adolescente*

Y ese día llegó… el esperado… primero por mí y después por él… muy esperado por él… al límite de haber pasado por mucha ansiedad…

Todo empezó por mi inquietud, por mi necesidad de algo… y decidí emprender el viaje para ser un padre adoptante (monoparental)… y luego de conocerlo… ya fue ganas de los dos de ser una familia.

Primero estaba yo muy preocupado en cómo haría para conocerlo, conocer sus sentimientos, sus vicisitudes para poder contenerlo, y de pronto me di cuenta que él fue el que me hizo conocer a mí.

Creía que solo yo iba a tener que dar y él me sorprendió dándome mucho más a mí. Creía que no iba a saber algunas respuestas y muchas salen de él con solo escucharlo…

Y llego un día, como el de ayer, en el que fui a buscarlo. Apenas estaciono, como una tromba lo veo sentarse en el asiento del acompañante… mirada chispeante, brioso, contento, sonriente, compinche, inquieto y cargar todas sus bolsas con ropas, calzados, cajas y cajitas esperando que tengamos un rato  para mostrarme cosa por cosa… y obvio… dos pelotas de fútbol. Ah!!! Y el par de anteojos de sol, que al comienzo de la vinculación, le había regalado…“Los cuidé ¿Viste?”

En el viaje estuvimos re felices, como siempre, programando el finde y me dijo: *yo me doy cuenta cuando estas feliz…porque sos bruto (refiriéndose a cuando lo abrazo y lo aprieto un poco fuerte”. Como siempre mostrándome fotos de la chica del momento… lo que hablan… lo que se escriben…

Llegados a casa… el saludo a los perros, y obvio, a descargar todo e intentar mostrarme. El sueño acosaba… así que fue postergado. Me regaló una remera con su nombre (de un egreso) y me entregó su documento recién hecho… hacía dos días se lo habían entregado… (la primera vez que tenía su documento de identidad en sus manos) recién a los 16 años…

Pero sí dejo todo en orden.

Y como tantas otras veces, que necesita expresar algo desde el alma, me miró. Leí algo en su mirada. Necesidad de acercarse a mí ¿Un choque de manos? Vi y sentí que era algo más, era un abrazo… y nos lo regalamos. Le dije te quiero, “yo también”, contesta él, “quiero que seas feliz” contestó con un ¡sí!

Luego lo que sería el descanso fue un ir y venir desde su dormitorio al mío, preguntando, contando, riendo,  tirándose arriba mío o jugando a una lucha desigual por su gran fuerza. Difícil ponerse serio y poner el límite y echarlo del dormitorio para que se encierre en el suyo, viendo sus cosas, escuchando música.

Al día siguiente, día de dormir hasta tarde… él…Volví de hacer algunas cosas, almorzamos y como siempre lavó los platos. Y luego unas compras, muy ansioso por tener elementos escolares… Visita a familiares y cena con amigos con los cuales se divierte muchísimo.
Y podría contar muchos días más que vendrán. Y cada uno tendrán colores parecidos y distintos también… tal vez, no se, no todos sean de sol…pero nos abarca las ganas de ser familia, el deseo de ser un equipo.
Además olvide decirles que los aliento a adoptarse con niños mayores.  Se sorprenderán, romperán prejuicios que se diluyen con una vinculación dónde prime la humildad, el amor  y aprendizaje. No es lo que se dice, es una gran experiencia.
Y copio esto deun mensaje de un comentario que me hicieron recién.  Es el abc… amor, paciencia, amor, firmeza, amor, diversión, amor, límites…

Y le agregaría: amor y aprendizaje, amor y destino….
Ruben Dario Faretta-Barbalarga

*Testimonio publicado en nuestro grupo Ser Familia por Adopción de Facebook
Julio de 2017

 

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