La tormenta transformada en huracán

Eri Arreguez

Me di cuenta que en días difíciles me siento a escribir y las palabras fluyen, como un mar de olas fuertes, como una tempestad de sentimientos ambiguos. Cada día estoy más convencida que la maternidad está lejísimo de ese estado idílico que nos contaron.

Y también me pregunto: ¿por qué se habla tan poco de esto?

Porque nuestro ombligo quiere seguir siendo lo más importante en el mundo, en el mundo de los adultos en general, ¿cuándo vamos a entender que las necesidades son eso: necesidades a cumplir de un Niño? No es una cuestión de deseo, el deseo lo tenemos muchos, pero en realidad ¿quiénes pueden y quiénes no?

Es absolutamente jodido correrse del lugar egoísta de nuestros deseos. Estos días me sentí frustrada como nunca jamás en mi vida. Me sentí triste, absolutamente triste y no merecedora de esto que nos venía pasando.

Me miro al espejo a veces y no me reconozco, no reconozco a esa mina con cara de orto de siempre explicando mil veces qué es un prefijo. No me reconozco ante la tristeza por las cagadas que se manda mi hija y a ella parece chuparle un huevo.

Entonces paro, charlo con alguien y me dice que si mi cabeza es un fuego la de mis hijos es el infierno mismo.

Me levanto, me sacudo y sigo, quizá lo que no tenga de creyente en un Dios, lo tengo de perseverante hacia mí misma, hacia lo que queremos de esta familia…

Y hay cosas que son fundamentales, “en esta casa no se miente” y sé que van a venir un millón de mentiras más, entonces me veo llorando frente a dos desconocidos que me niegan todo en la cara, y me desarmo me vuelvo humana. Les pido que desaparezcan por un rato y que si hoy tienen hambre se cocinen algo o coman frutas. Hoy no quiero verlos, porque no quiero herir, no quiero juzgar, quiero entender.  Y no puedo, lloro y me revuelco llorando, me siento la peor madre del mundo. Siento que nada de lo que haga va a servir para calmar su dolor, para dejar de ser la depositaria del dolor del abandono. Trato de entender… cómo explicas el abandono, si con 40 años cada tanto culpo a mi viejo por morirse y dejarme sola. Pero mi papá no eligió morir y abandonarme, sus padres sí, y por más que yo dibuje la historia de las posibilidades y demás, te dicen “me sacó de la casa y me dijo que estaba muerto”. Y me imagino lo que debe ser eso para dos niños de 12 y 15 años. Todo detona, explota en cien mil pedazos, todo, todo el tiempo, no hay momentos de paz y amor, si no es uno es el otro o sino son los dos…

Por momentos siento un inmenso y visceral odio hacia quienes debieron cuidarlo y no lo hicieron…

Narciso muere cuando elegimos esta forma de maternar. Mi hija me pegó, me gritó, me ignoró, y aun así sigue siendo mi hija . Ella sin dudas no tiene idea el dolor que provoca, o sí, y alguien tiene que pagar por su propio dolor.

Estamos en un momento de tristeza de sentirnos sobrepasados. De mentiras, de verdades subjetivas solo a sus deseos de no haber sido abandonada. Supongo que este momento duele a todos… como decía siempre es uno u otro no dan respiro, esto es ser familia esto es la vida real.

Mi día arranca seis y media, de lunes a viernes, una y media en un lado y otro y 40 en otro… de ahí a la oficina (rogando que no pase nada que me tenga que hacer salir corriendo). Las tardes son dos veces por semana terapia para mi, una mi hija , una mi marido en el horario que puede porque trabaja en turnos rotativos , profesoras particulares, psiquiatra, neurólogo y los sábados a la tarde psicóloga para el más pequeño…

Y la vida me cansa y la maternidad me cansa , y a veces lo único que te da fortaleza es escuchar a un otro diciéndote que estás haciendo todo pero todo lo que podés, que te admiran que en tu lugar hubiesen tirado todo a la mierda…

Trato de seguir con mi humor negro que me salva a mí misma de la tragedia …

Hace unos días mi hijo volvió a quedar en el ojo del huracán por motivos “x”, sacarlo del colegio llamar a la guardia psiquiátrica de la prepaga, más sesiones y la verdad, esas que duelen, esas que decís como mierda puede pasarle esto a un nene de 11 años… Tímidamente expresó ante el psiquiatra que escuchaba voces , después me contó a mí algunas cosas, que como siempre prefiero preservar por su derecho a la intimidad. Hoy su terapeuta me dijo que el hombre sin cara que aparece en sueños sí tiene cara y sí le da un mensaje claro, que las voces le dicen lo que él escucho, voces claras que lo dominan, y yo por otro lado como en voz más baja escucho alguna voz intentando enterarse qué pasa…. no pasa nada que no tenga solución ¿llevará años? Y sí… probablemente .

Al igual que a mi niña, su mente es un infierno, eso sin dudas….

Cuando empezaron a quedarse en casa uno de esos domingos era día de la madre, me quedé en mi cuarto como culposa de saber que tenían que hacer su duelo, matar su fantasía, hasta que ellos vinieron con un regalito… La navidad lo mismo, los 4 solos en casa, no sabía cómo les podía llegar esa fecha, qué se revivificaría en esa ocasión.  Ahora los cumpleaños, el juicio iniciado, el no creerse merecedores, el boicot permanente a su felicidad… y los padres rotos y en pedazos seguimos…

Gracias a los que me dicen que me admiran.

Gracias por los problemas que nos hacen caer y levantarnos, nos ayudan y en algún momento ojalá ayude a alguien a saber que la maternidad es un gran deseo pero tiene que ser lo más real posible…

Animémonos a más, a ampliar la edad, a entender las patologías. Yo de un día a otro descubro casi azarosamente que quizá mi hijo tenga una patología, pero no me importa, no cambia el amor, cambian las técnicas, cambia la mirada y cambia la preocupación de entrenarlo con las mejores herramientas.

Hoy aquí una madre rota, cansada. Y testaruda sigue adelante por amor..

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