La semana está chiquita

Newsletters interno de una empresa

Tiene 4 años, los cumplió hace poco. Es morocha y tiene el pelo largo con rulos y onditas. También tiene hoyuelos en la cara que se le marcan cuando se ríe y es medianita de tamaño. Habla rápido, entreverado y bajito, por lo que a veces hay que poner imaginación para seguirla. Es muy pilla: sabe qué decirle a cada quién y tiene una memoria de elefante. Le gustan mucho los animales y las masas, ama pintarse las uñas, jugar juegos de mesa, armar rompecabezas, vestirse de doctora y cocinar. Pero el plan que le propongas le viene bien. Come de todo, pero si le preguntás qué le gusta más, elige los helados y las mandarinas y pide spaghettis en lugar de fideos, aunque es alérgica a la salsa de tomates envasada y quizás también a las merengadas. Va al jardín de mañana y le gusta mucho dormir la siesta para después merendar. Cuanto más cosas con chocolate, mejor.

Nos vimos por primera vez el 9 de agosto, pero la conocimos antes. Quizás el 3 de ese mismo mes, cuando vimos las primeras fotos. O durante todo julio pasado, donde tuvimos varias entrevistas con gente del Consejo de Niños, Niñas y Adolescentes para conocer su historia. O desde el 22 de junio, que fue cuando la jueza nos la nombró por primera vez con nombre propio. Pero incluso antes de eso, creo que también ya sabíamos de ella.

Y ella de nosotros. Porque ella, Mariano (mi señoro) y yo estamos construyendo una familia por adopción. Y hace laaargos meses que los tres, cada uno con sus tiempos, procesos y formas, nos preparamos para esto.

Asi que, amigues, este último LSEC (*) no es sobre mí siendo niña, sino para contarles de la niña que llegó a nuestras vidas hace algunas semanas, con la que nos estamos conociendo y a la que esperamos seguir haciendo una nena feliz como la que, a pesar de las vueltas de la vida que le tocaron, es actualmente. Por temas legales, no les puedo compartir mucha más info ni fotos por acá, pero cuando me crucen en la ofi, con gusto les muestro algunas desde mi celu.

Juli

P/D1 Una cosa más: esta etapa que estamos transitando los tres se llama vinculación y llevará el tiempo que ella y nosotros necesitemos para poder construir vínculos seguros. Así que por eso me van a ver entrar y salir y estar en un quilombo de horarios. Y, si todo va bien, cuando esta etapa termine llegará la guarda preadoptiva y mi licencia.

P/D2 Lo último, lo prometo: la adopción está llena de momentos hermosos y cansadores. También está repleta de mitos y prejuicios. Y todo lo que les pueda decir y contar sólo aplica a mi (nuestra) experiencia, que al momento nos tiene extenuados pero felices. Pero, por supuesto, siéntanse libres de preguntarme lo que quieran si les interesa conocer más sobre el tema.

 

(*) La semana está chiquita

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