La hora de las brujas decía mi abuela

La hora de las brujas decía mi abuela.

Con el anochecer no sólo pueden aparecer los miedos nocturnos de nuestros hijos, sino que inexorablemente quienes debemos afrontarlo somos sus papás.

Y entonces la lucecita rosada, la celeste, un poco tenue, un poco más fuerte, cuentos, los masajes con aromas y la cajita de música puede ser apenas una distracción de esa oscuridad que comienza a aparecer en el mundo interno de mi niña.

Y así en estos tres años que nos conocemos hemos puesto en práctica innumerables dispositivos para que la conciliación del sueño sea plácida. Lo logramos.

Ella disfruta mucho ahora de ese momento y ya con sus 9 años administra qué dispositivo usar. Hasta ayer. Me dijo me voy sola a dormir. Por supuesto, qué bien hija! dije tragando saliva entre la incertidumbre y el asombro. Y ella se puso música, leyó sola y cuando subí ya dormía.

Y lloré de la alegría de saber que pudo con sus fantasmas y que en su mundo interno siempre puede haber lugar para algunos fantasmas pero ya tiene valor para lidiar con ellos.

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