La construcción vincular desde el rechazo

Compartimos esta publicación que agradecemos, porque permite visibilizar la complejidad de la construcción vincular (y que aclaramos que no se da exclusivamente con adolescentes).
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Tuve una vinculación fallida con un adolescente. Si bien yo veía q la cosa no estaba funcionando, pues tuve varios rechazos de la criatura, reconozco que debí ser más paciente.
Pero cometí el terrible error de renunciar a esa vinculación, creyendo que le hacía un bien al menor.
Bueno, el juzgado consideró que había hecho abandono y no consideré la necesidad del niño.
Nunca pensé en hacer daño.
Ya pasó mucho tiempo. No pude repararlo.
Mi juzgado, me dio la baja en el Registro.
Y desde el R.U.A. me informaron que puedo inscribirme nuevamente, cosa que voy a hacer.
Pregunto: ¿Cómo abordo la nueva inscripción?
Hay psicólogos, especialistas en el tema?
De todo corazón deseo adoptar y dar lo mejor de mí.
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Algunas veces escuchamos a personas que desestiman la preparación previa para construir una familia para adopción, «si para ser padres biológicos nadie te hace hacer un curso ni te evalúa».
Con este relato tan doloroso y que agradecemos nuevamente a quien lo comparte les graficamos que cuando hablamos de preparación se trata de prepararse para que el vínculo no se visibilice funcionando.
El rechazo es lo mas “normal” que podemos vivir quienes queremos ser padres por adopción porque los niños vienen de vivenciar pérdidas y rechazos durante toda su vida. Y esperan nuestro rechazo o perdernos porque es a lo que se han tenido que acostumbrar dolorosamente.
Entonces, les decimos -desde nuestras experiencias familiares, las de quienes nos rodean y las de la gran mayoría de los que forman este grupo- que la adopción no es con viento a favor. Y cuando llegan esas brisas que acarician nuestras mejillas debemos atesorar esos instantes, esos meses, esos años para aferrarnos a este deseo de estar juntos para siempre.
Prepararnos para poder alojar todo lo que falló antes en nuestras propias vidas y lo que falló antes en las vidas de esos niños. Cuando podemos hacer algo con todo eso (que no es fácil), podemos hacerles ese lugar afectivo trascendental e imprescindible para los niños y adolescentes: ser parte por fin de una familia.
Sabemos que todas las personas son diferentes, sin perfecciones, humanas.
Todos lidiamos con nuestras miserias humanas, nuestras vulnerabilidades, nuestros dolores.
Pero  si esos adultos están admitidos en el registro es porque no son personas que tengan la intensión de vincularse para dañar a un niño, ya que detectadas esas potencialidades los profesionales deben rechazar y advertir sobre la peligrosidad de esas personas en los registros de adoptantes para no admitirlos en ningún momento.
Si desde el RUA te informaron que podes volver a inscribirte la recomendación es la preparación previa.
Participar de grupos, de charlas, buscar acompañamiento psicológico especializado para tramitar lo que pasó, para entender cuales fueron tus obstáculos conjugados con lo que a ese adolescente le ocurría, para revisar cuestiones de tu adolescencia de tu forma de ser hija que seguramente son movilizadas cuando se produce el encuentro con un niño o adolescente.
Resignificarlas te permitirá estar mejor preparada para la inscripción y también para la posibilidad de iniciar una vinculación.
Psicólogos especializados no es tan fácil encontrar justo en el lugar donde se vive, pero desde la pandemia es posible sostener tratamientos de manera no presencial.
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