El oso de peluche roto…

Eri Arreguez

Ayer a la mañana, como todas las mañanas, dejé a mi hijo en la escuela y me fui casi a lo Fangio cortando camino para llegar a tiempo a la oficina.

 

En un momento, en una calle de tierra, siento que había pasado por encima de algo… freno, pensando que había matado a algún cachorro o algo. Me bajo del auto y me vuelvo caminando, me acerco a algo marrón, lo muevo con el pie porque estaba cubierto de tierra y era un oso de peluche algo viejo, algo roto y bastante sucio. Me subo al auto, me voy, unos cien metros casi. Algo se me cruza en la cabeza, no sé qué fue, hice marcha atrás, volví , sacudí el oso, revisé cuán roto estaba y lo subí al auto…

 

 

Más tarde en terapia nos reímos un poco de las teorías psicológicas con mi terapeuta: el significado y el significante de esta acción… pero… la realidad es que el oso algo produjo en mi… y había un significante tangible.
Venía dando vueltas, por encima mío, la reducción de jornada laboral… anoche mi hijo pudo decirme que se porta mal porque yo soy siempre la que lo dejo… la que lo lleva y Julio es el que lo busca, que las mamás deben cuidar a sus hijos, no como “su mamá vieja”. Él tenía miedo que lo dejara … y yo hoy me levante y dudé qué hacer, charlé con mi esposo, con mi terapeuta y me dijo que podría haber seguido de largo y decidir no agarrar el oso y no sanar. Hoy elijo vivir más austeramente pero estar para que mi hijo sepa que nunca más va a haber una mamá que lo deje … ahora hay que trabajar ese machismo airragado… pero mi ser en este momento no cambia por nada del mundo dejar a mis hijos solos… para un día convertirme en la madre innecesaria…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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