Balances de fin de año

Lorena Silveti
.

Balance 2018

Quizás sea la época del año y no lo puedo evitar. Arranqué con los balances.
.
¿Cual será el saldo del año comparado con los anteriores? ¿Cómo estoy en este momento por no haber prestado atención a lo que me decían hace cinco años atrás cuando supimos que existía la posibilidad de arrancar la vinculación con una nena de 13 años?
.
Escuchamos frases como las siguientes:
«Es muy grande, no van a tener tiempo…»
«¿Cómo que viene de una vinculación fallida ?ahí debe pasar algo…»
«¿ Cómo que tiene hermanos viviendo con otras familias? ¿Cómo va a manejar eso ella?
«A los 18 años esa nena se va…»
«A esta edad va a traer un montón de cosas propias que no van a poder manejar»
…Y podría seguir, porque el miedo de los demás era más grande que muestros propios temores.
.
No importó, arrancamos conociéndonos de a poco, tan paso a paso…
Ella era una nena de 13 años que no conectaba con sus pares y a la vez actuaba muchas veces como una niña pequeña.
Era lógico también, no quería contar su historia a sus compañeros así que no se abrió nunca en los primeros años de la secundaria.
«Ya algún día sucederá» -decía la psicóloga-.
Siempre el resto parecían unos patos y hacían cosas tontas (según ella), ¿cómo se iba a permitir vivir como una adolescente como los demás si ya había vivido mucho más que nosotros mismos? .
Después vino el darnos cuenta que cosas básicas del colegio no las comprendía así que terminamos en una Psicopedagoga. El primer informe y el segundo nos dio el panorama de lo que venía: «Falta la comprensión mínima, ubicación en el tiempo, memoria a corto plazo inexistente» fueron algunas de las cosas que escuchamos.
Listo. Entendimos: vamos a tener que trabajar un poco más, había que apoyar, acompañar y hasta controlar un poco más de lo que se suponía que habria que hacer para la edad que cursaba, ya 14 años.
Y si, aprendimos lengua, volvimos a recordar historia, geografía, contabilidad , googlear temas de física o matemáticas porque ¡ahora las matemáticas no son las de antes!
Nos repartimos las materias con mi esposo y hasta logramos unos lindos dolores de cabeza.
«No entiendo», era la frase a la hora del mate, «¿me ayudas a entender cómo le están enseñando?» (todo esto antes de intentar explicarle a ella).
Y así pasaron los años, 8 materias se llevó en segundo, 5 en Tercero , 1 en cuarto y terminó quinto y sexto sin materias.
Y es más, se propuso en 5 no llevarse materias para taparnos el c… porque quería alcanzar algún puesto en la bandera y lo logró (este año también superó a su propia marca, según ella… Ja ja, otro logro más)
.
Hace cinco años que comenzó nuestra historia de a tres, hace cinco años que trabajamos el ego, los abrazos, la contención, la frustración, los miedos, los vínculos, los valores, los «vos si podés», el hablar siempre con la verdad, el día a día y el no desesperar. A escuchar, a entender los enojos sin causas, y aprendimos a ser más tolerantes.
.
Es nuestra obligación que esté en el cumple de sus hermanos y que también pueda pasar días de vacaciones con ellos, porque ella está bien si ellos están bien y así nos convertimos en muchos muchos cuando todos nos encontramos.
.
«¿Vos que sos mía? porque sos la mamá de mi hermana», me dijo uno de los peques…
y ¿qué soy? le pregunté.
Y me contestó «sos una de las mejores mamá…»
.
Todo lo que logramos lo hicimos en equipo, Flor hace tres  años ya tiene el alta de la psicóloga, este año el alta de la psicopedagoga, va a arrancar la facultad el próximo año.
Nosotros nos seguimos preparando para ser los padres que ella se merece. Y yo sigo en terapia obvio, porque si le hubiera hecho caso a todo lo que me decían -y los miedos que me querían imponer- hoy no podría estar contando la vida que nos tocó.
Porque lo difícil es vivir en un mundo egoísta, sin compromisos y sin tiempo.
¿Cuál es el resultado de la contabilidad del balance? Hay superávit de familia = felicidad .
.
  Publicación de nuestro grupo de Facebook del año 2018

Balance 2021

Va terminando otro año y, como siempre digo: por más que no me recibí, hago mi balance de cierre.
Año difícil. Si los hubo antes no recuerdo, pero este fue re re pesado.
Si bien el año pasado tomé como que pude gozar de una licencia por maternidad tardía tras 7 años de ser madre, por la pandemia este año me encuentra más complicada aún.
Periodo de vinculación 2021 con Cov sin presencialidad, por video llamada primero y después si el encuentro.
Así y todo llegamos a las visitas y hace cuatro meses que convivimos con el peque pre adolescente.
Tenemos la guarda y nos tocó buscar colegio en septiembre. Qué difícil no había cupo y no somos de la zona donde vivía pero lo resolvimos.
Hace 10 días tuvimos su egreso de la primaria, acto de despedida y entrega de diploma.
El tiempo vuela ¿no?
En el mientras tanto la diaria, arreglándonos como pudimos con mi marido, sin dejar que nuestra hija -que estaba cursando la facultad en forma virtual- viera perjudicado su rol y obligaciones cotidianas.
Rutina de trabajo y de acomodarnos todos a nuevas realidades y horarios para cubrir el día, sin tiempo para dividirnos más, se nos presenta el reto diario de aprender aprender y aprender.
Su mochila, mi mochila, nuestra mochila, hay de todo un poco en ellas y pesan mucho por momentos y en otros no tanto.
Muchos nos dicen ustedes ya tienen experiencia.
Creen que por haber ya pasado por ser familia por adopción hace 8 años ahora debieron ser más fácil. Cómo si no existiera la singularidad.
Esta realidad, con esta historia no sabida supera lo contado.
Cada día es un nuevo desafío y más.
Usamos todas las herramienta que adquirimos, buscamos nuevas y nos reinventamos permanentemente. ¿Alcanzará? nos preguntamos.
Me convenzo, proclamo «esto también pasará», «no hay enojo que dure cien años, ni peque que lo pueda sostener».
Vamos con el humor porque si de tristezas se trata, nosotros no hemos tenido que pasar por lo qué pasó él. Así que respiro hondo y nos decimos: El año que viene va a ser nuestro año, 22 el loco así que si vamos a estar en nuestra salsa!
Mi balance está todavía en hoja borrador, algunas cuentas no cierran y el ajuste por inflación da que queda mucho oídos, miradas, para entender.
Aunque falta paciencia, en ocaciones en stock, pero por suerte hay cabeza corazón, muchas charlas, y le vamos a encontrar la vuelta a este ejercicio de ser familia en construcción constante.
2022 para allí vamos los cuatro, preparate !!!