Ahijar, la palabra más hermosa que aprendí.
Hace una semana escuché las palabras más lindas del último tiempo: «vamos a sugerir que tu legajo sea admitido en la nómina de familias postulantes«..

Cuántas emociones juntas al escucharlas! Tan difícil de expresar por escrito, que no sé por dónde empezar.
Miro hacia atrás y el recorrido ha sido súper enriquecedor, con todo lo que se atraviesa en el medio: miedo, incertidumbre, ansiedad, nervios, pero también risas y lágrimas (muchas de emoción).
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Todas las entrevistas fueron super significativas y me permitieron pensar, reflexionar, apropiarme de cada paso, de cada palabra, de cada situación. Pero siento que la última fue especial, como una especie de recorrido por todo lo transitado hasta el momento. Fue como mirar y verme a mí misma, ahí sentada, mostrándome tal como soy, con mis fortalezas, mis debilidades, mis risas y mis miedos. ¿Miedos? ¡Sí, por supuesto! Pero ninguna duda, y esa certeza es la que me acompaña desde el primer momento.
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Ahora que ya pasaron unos días, no quería dejar de escribirles para decir GRACIAS. Gracias al equipo que me tocó, a mi equipo, a nuestro equipo. Sí, “nuestro” porque este es el equipo que me acompañó durante estos (largos por momentos) meses. Ellas fueron quienes me guiaron, orientaron, aconsejaron y me dieron pautas claras, quienes hicieron intervenciones productivas y positivas, quienes me ayudaron a “bajar” a lo concreto muchas cosas. ¡Gracias! porque, incluso en los momentos de preguntas o situaciones tensas, difíciles y hasta incómodas, me sentí contenida.
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No voy a negar que llegué a la primera entrevista super nerviosa… Mientras estaba sentada en el sillón del pasillo, esperando a que me vinieran a buscar, me venían a la cabeza cosas que había escuchado por ahí… como “¿Estás segura?” “No es para cualquiera” “Los tiempos son eternos” “Monoparental es imposible” “Te estás metiendo en la boca del lobo” “Te van a tratar mal” “Tienes que ganar fortunas” y miles de cosas más no muy agradables que se escuchan y leen por ahí. Pero esas no eran las únicas cosas que pensaba… también en ese sillón, estaba mi familia y mis amigos, dándome apoyo, fuerza, acompañamiento y, sobre todo, mucho amor.
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Hoy puedo decir que nada de eso que escuché era cierto, sino todo lo contrario. Siempre me dieron espacio para hacer preguntas, reflexionar, pensar, construir y proyectar.
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Creo que lo más importante fue ser siempre yo misma, con mis luces y mis sombras, pero por sobre todo con honestidad, prestando atención a todo lo que me decían, escuchándolo y resignificándolo positivamente.
Durante cada encuentro tuve una medallita de mi mamá en el bolsillo (tanto en las presenciales como en las que fueron por Zoom o el socioambiental). Ese fue mi «amuleto» y me acompañó en los momentos de risas, pero en especial en los más difíciles del proceso. Es tan importante el papel de la familia y de los amigos en este proceso, porque hay una diferencia enorme entre postularse «sola» y postularse «monoparental». También en estos meses conocí gente que ha transitado o transita por el mismo camino, asistí a encuentros, me uní a grupos, tomé cursos, vi películas, leí libros y publicaciones. Todo sumó, todo aportó su granito de arena.
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Siempre sentí que «quería ser mamá por adopción», aunque antes no sabía la real magnitud de lo que eso significaba, de la implicancia. Hoy puedo decir que el mayor deseo no es ese, sino que se reconstruyó y que hoy es «ahijar por medio de la adopción». Deseo y elijo este camino. Entiendo y respeto a todas aquellas familias en las que la adopción es pensada como opción una vez que se agotan las vías biológicas, pero también es hermoso que pueda ser pensada como PLAN “A”.
Gracias a todos los que me acompañaron y me acompañan en este proceso, gracias a mi familia, a mis amigos y las chicas del RUAGA, por ser tan generosas, comprensivas y amables.
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Ojalá todos los que decidan atravesar este camino, tengan la suerte que tuve yo de tener este equipazo! A las cuales espero poder ir a visitar acompañada 
Y si… esto recién empieza…este es el comienzo del camino de AHIJAR, la palabra más hermosa que aprendí.
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Andrea
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Publicación realizada en nuestro grupo de Facebook.

