Acortando distancias

Somos de Tierra del Fuego. Hace casi 3 años nos unimos al grupo, luego de ir madurando varios años antes, la idea de ampliar nuestra familia de dos a través de la adopción.

De a poco fuimos charlando esta posibilidad. No sabíamos prácticamente nada, o lo poco que sabíamos respondía a tabúes y mitos.

Así comenzó nuestra investigación y a través de este grupo fuimos aprendiendo de cada publicación, cada historia, única, irrepetible, llenas de esperanzas, frustraciones, sinceridad. De algo estábamos seguros: necesitábamos ser pacientes, mantener la calma y prepararnos para los desafíos que nos esperaban.

Finalmente en junio del año pasado nos enteramos de una charla sobre adopción de RUA en nuestra ciudad! Nos inscribimos y fuimos.
Aunque estábamos al tanto de la mayoría de la información, pudimos aclarar algunas dudas.

Bueno, luego de la charla iban a ir llamando a los asistentes para realizar una charla de despeje. Así que esperamos… La decisión ya estaba tomada. Pasaron las vacaciones de julio. Llegó agosto y nos acercamos a la delegación de DNRUA.

Nos recibieron muy bien (ya habíamos ido a averiguar el año anterior 😅) y en ese momento tuvimos la Charla de despeje.

Nos entregaron el listado de los requisitos y la planilla de inscripción. Hicimos los papeles que nos pedían.

En septiembre presentamos todo. Nos citó la psicóloga ( tuvimos que ir a la capital, Ushuaia). Una charla muy amena, fuimos sinceros, y nos ayudó también a poner los pies en la tierra. Junto a ella completamos la planilla de inscripción.

En octubre recibimos al asistente social. Todo iba en su tiempo.

La primer semana de noviembre nos llaman de RUA para informarnos que ya estábamos en el listado Nacional de postulantes.

¡Bueno!- dijimos- ahora a esperar, lo que tenga que ser será, en el tiempo que sea necesario.
Avisamos a los familiares y amigos cercanos (ya sabían de nuestra decisión y creo que estaban más ansiosos que nosotros 😂).

29 de Noviembre! primer llamado del Juzgado de Morón!

Por un niño de 12 años. No entendíamos nada jejeje, nos habíamos mentalizado en no desesperarnos porque “la espera iba a ser larga”.

Nos llamaron un par de veces más. Nosotros sosteníamos que, pese a la distancia, estábamos dispuestos a continuar. Quedaron en llamarnos y esperamos. Pasaron las vacaciones de verano. Nada.

27 de Febrero, un día que nunca voy a olvidar.

Recuerdo que estaba en mí trabajo. Tenía un dolor de estómago terrible. Una sensación rara (siempre me pasa).

Recibo un llamado: juzgado de Moreno. Apareció nuestro legajo en el sistema. Llamaban por un niño, de 12 años, “T”. (Mencionó el nombre del niño!) Me explicó resumidamente su situación y la condición para la adopción (que pueda visitar a su mamá biológica, ya que se encontraba en un instituto).

Charlamos con mí esposo. Nos volvieron a llamar y dijimos . Llamaron varias veces y pautamos viajar a Buenos Aires para una entrevista. “Nuestra primer entrevista”

¡Vamos! _dijimos_ capaz no nos seleccionan porque vivimos muy lejos. Pero igual, ¡allá vamos!

25 de marzo: entrevista con el equipo del juzgado.

Todo muy tranquilo. Nos dijeron que ya habían entrevistado a otras familias y que nos iban a llamar para avisarnos.

¡A las horas nos llaman! Se habían reunido con la jueza y nos esperaban al siguiente día para reunirnos con ella.

Consideraban que nuestro perfil coincidía con lo que él niño requería. Y si queríamos podíamos conocerlo.

– ¿Ehhh?, ¡si! Mañana vamos al juzgado.

Estábamos muy tranquilos, extrañamente tranquilos… Dormimos bien.

Al siguiente día tuvimos audiencia con la jueza. Nos informó más detalladamente la situación del niño y de ahí, al Hogar.

Fue muy gracioso el viaje hasta el hogar. Las técnicas nos preguntaban cómo estábamos, si habíamos dormido bien, si estábamos muy nerviosos. Nosotros nos mirábamos y les decíamos que estábamos muy tranquilos, que muchas veces cuando generamos muchas expectativas sobre algo o alguien, generalmente no sucede exactamente lo que uno imaginó. Así que estábamos abiertos a lo que tenga que suceder.

Llegamos al Hogar de niños. Lo llamaron. Se lo escuchaba correteando -“está haciendo piruetas” (nos dice una de las referentes) y allí apareció por el pasillo, su contextura pequeña, sus ojos bien abiertos nos miró, con una terrible timidez.

Nos reunimos con las chicas del equipo técnico en un salón, sentados al rededor de una mesa. Nos presentamos, las chicas hacían de intermediarias pero T. respondía acotadamente. En un momento ellas deciden dejarnos solos a los 3. Se paran y se dirigen a la puerta.

En ese momento T se levanta casi corriendo y cuando ellas salen, les cierra la puerta. Fue algo así así como :”Gracias por todo acá sigo yo” y volvió corriendo y se sentó en el medio de mí esposo y yo. Y todo fluyó tan naturalmente que no se puede explicar. Sin presiones, sin nervios.. Paz.
– ¿Ustedes van a volver? Dijo F. ( a principio de año T había decidido que prefería su segundo nombre: F)
– A nosotros nos gustaría volver, si a vos te parece. Hoy a la noche debemos viajar al sur. Pero si vos querés, volvemos a visitarte. Tenemos que pedir permiso en nuestros trabajos.
– ¡Si!

Después tuvimos reuniones por separado. Y la respuesta de ambos lados fue SI, SEGUIMOS ADELANTE.
Así fue que mantuvimos videollamadas por dos semanas hasta que viajamos para iniciar la vinculación, aunque la vinculación ya estaba en marcha.
Y ya le había contado a todo el mundo que iba a irse a vivir al Sur. Que ya tenía papás nuevos.

En abril lo visitamos, ¡paseamos todos los días! Luego de la audiencia con la jueza y el equipo técnico, más nuestros respectivos abogados (de F y nuestro) nos otorgaron la guarda provisoria.

Así que viajamos al Sur. ¡La familia ampliada, chocha! ¡Lo recibieron con los brazos abiertos! En casa lo esperaba su pieza, ¡sus mascotas!

¡Mimoso a más no poder! Vago para hacer las tareas del colegio (cómo todos sus compañeros del grado 😂) ¡mucha paciencia! Mucha palabra. Visitas de los asistentes sociales locales, llamadas con el equipo técnico del juzgado de Moreno y del equipo de R.U.A. de Tierra del Fuego, para saber cómo nos estaba yendo. Videollamadas con el hogar de niños (extrañaba a sus compañeros de vida y quería mostrarles todo, el lugar, el clima, el hielo en la calle!) y con su mamá biológica.

La psicóloga del juzgado nos comentó que nuestra experiencia, y la decisión de F. movilizó a los chicos del Hogar. Ya que varios niños antes no estaban abiertos a la posibilidad de ir a vivir lejos. Por lo tanto la búsqueda de familias para ellos se acotaba. Ahora varios niños manifiestan que podrían ir a vivir a otros lugares más alejados (en especial si hay nieve😅).

Volvimos a Buenos Aires para las audiencias en julio y octubre. Obvio que también a visitar el Hogar y claro que a su mamá biológica que nos esperaba ansiosa.

10 de Octubre. Firmamos el acta de la audiencia.
– ¿Y ahora? Pregunto.
– “Y ahora no me ven más” dijo la jueza. Ya está. ¡Está todo bien!

Volvimos los tres; esperando que nos manden el testimonio de guarda definitiva para iniciar, en nuestra provincia, el Juicio de adopción.
¡Es maravilloso! Todo cambió. Todo. Las prioridades ya no son nuestras. Son las suyas: sus horarios, sus actividades, sus dudas, sus seguridades…
Lo miman mucho la familia y los tíos postizos (amistades). Él chocho! Haciendo pijamada con “sus primos” de vez en cuando, por tandas, porque tiene varios primos y nuestra casa es pequeña. 😂

Antes nunca proyectaba a futuro con nosotros. Ahora solo habla de las vacaciones de verano en Misiones que vamos a tener.

A veces pienso: ¿por qué no nos inscribimos antes? Y después reflexiono y digo: No; fue un proceso de maduración interna, de construcción. El tiempo que tardamos en decidirnos fue necesario para poder tener más herramientas para ahijar a F.

Hace 12 años esperábamos un hijo. Hace 5 años comenzamos a pensar en la posibilidad de adopción y lo que significaba. Este grupo ayudó mucho a madurar algunas ideas que teníamos, cada historia y las charlas de Facebook Live nos siguen ayudando.

Hace un año nos inscribimos. Hoy, aquí estamos con una familia de 3, aprendiendo, eligiéndonos día a día…

 

Testimonio de Laura, de Tierra del Fuego, compartido en nuestro grupo de Facebook

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