Iniciar una vinculación en pandemia

Desde que comenzó el ASPO en nuestro país la pregunta ¿cómo son la vinculaciones? se multiplicó muchas veces. Aquí un relato de cómo fue la de la familia de L. y E.

“Para contarles del contexto inicial:
Somos una pareja con dos hijas que nos inscribimos por allá por 2019.
En Junio 2020 nos convocan telefónicamente por un nene de 13 años.
Nos proponen comenzar la vinculación por videollamadas, dada la situación de Aislamiento.
Alojado en un hogar donde no había internet, pc ni celular, dependíamos de la buena voluntad de los cuidadores del Hogar, que prestaran sus celulares y sus datos.
Separados de nuestra casa por unos 350 km que en la pandemia era como estar del otro lado del mar.
Ahora sabemos: el ODIA las videollamadas, son de lo que menos le gusta hacer en la vida. No llama por video ni a sus hermanas, a nadie.

Qué nos sirvió:

  • Planificar: sabíamos qué íbamos a hacer en cada encuentro, quién iba a hablar primero y quién después
  • Mostrar seguridad y alegría: todos teníamos miedo y dudas, pero si no estamos seguros nosotros que somos los adultos… entonces cómo se sentirá el niño?
  • Transmitir las propias expectativas y objetivos: al principio será “Queremos charlar para conocernos” y eventualmente “¿vos sabés que nosotros queremos que te vengas a vivir a casa?
  • Bajar las expectativas: tal vez y ojalá, surjan cosas hermosas. Pero la realidad es que el contexto es muy complicado. Mala señal, silencios incómodos, chistes que no se llegan a entender y te quedás riendo solo…
  • Ponerse en el lugar del niño: estar solo, mostrándote a extraños, que quieren que decidas si dejarás todo lo conocido (escuela, club, hogar, amigos, familia) para irte lejos para siempre. Todo el tiempo pensábamos en lo que nos cuesta tomar decisiones a los grandes, imaginarse a un niño en esta situación, como mínimo es sensibilizador.
  • Manejar los tiempos de encuentro: poner un máximo de minutos, terminar la conversación antes de que nos quedemos sin temas. Es preferible quedarse con ganas de más.
  • Usar las charlas para conocerlos y escribir: recordar sus gustos, club de fútbol, preferencias, datos. Anotarlos. Hablar desde nosotros antes de preguntar. EJ.: Mi comida favorita es la pizza, ¿cuál es la tuya?

Otros recursos:

las videollamadas son desgastantes para hacerlas todos los días, sobre todo si los nenes son reacios. Podemos intercalar con otras comunicaciones:

  • mandarle regalos por delivery (recordar que no están solos en el hogar y si se puede regalar para todos los nenes, mejor)
  • también podemos hacer llamadas telefónicas a la antigua “llamamos sólo para ver cómo estabas”
  • enviar videos puede ser un buen recurso, porque le quita la presión de estar esperando una respuesta. Nosotros le mandamos videos nuestros haciendo cosas de la casa: cocinando, jugando con el perro…
  • mandarle fotos: puede ser por teléfono pero también puede ser por correo postal o a través de una imprenta de su ciudad que haga delivery. Para nosotros, fundamental porque nuestras hijas no se enteraron de todo desde el primer momento, pero él las fue conociendo por fotos.
  • Conocer gente del lugar: nos ayudó a conseguir información sobre comercios, distancia entre lugares, situación en cuanto a la cuarentena.
  • LAS MASCOTAS: súper importante y valioso. Rompen tensiones, saben jugar, si tienen mascotas no dejen de contarlo y de usar el tema como pilar de encuentros.

Lo que nos sugirieron pero en nuestro caso no pudimos hacer o vimos que no iba a servir:

  • Los juegos: va a depender de la predisposición y seguramente edades de los chicos: tuti frutti, ahorcado, encontrar cosas, búsqueda del tesoro por la casa, preguntas y respuestas.
  • Que él nos muestre su lugar
  • Conseguirle un celular u otro dispositivo para que se pueda comunicar cuando él quiera. A nosotros no nos dieron tiempo de hacer esto, pero estaba charlado, de regalarle un celular o Tablet con algún programa de mensajería para que pueda comunicarse solamente con nosotros

Ejemplos de nuestro proceso:

Las nenas no supieron del proyecto hasta que ya estaba decidido que el nene venía a casa. Esto no fue sencillo porque en cuarentena, tuvimos que contar con una persona que las recibiera en su casa casi día por medio en extraños horarios.

  • La primer llamada, presentación: le contamos nuestros nombres y le preguntamos el de él. Le contábamos nuestros gustos, le preguntábamos los de él. Y así. Le hicimos un tour por la casa y le preparamos un cartel de “dormitorio en construcción”. También le presentamos las mascotas. Y por último pero un detalle importante: le pedimos que anote en un papel nuestro teléfono, para que lo tenga él y nos llame cuando quiera y para lo que quiera.
  • Segunda videollamada: tenía que durar máximo 20 minutos. Lo dispusimos así nosotros, con el fin de evitar al máximo los silencios incómodos. Le contamos sobre las nenas y también sobre nuestros padres.
  • Delivery: llamamos a una heladería de su ciudad, y mandamos helado de sus sabores favoritos para todo el hogar.
  • Tercera videollamada: vuelta manzana. Estamos en otra ciudad, las calles se llaman diferente, los taxis son diferentes… le mostramos la avenida, el kiosco, el frente de la casa, el auto, el club… Hasta los vecinos lo saludaron jajajaja!
  • Videos: le mandamos videos. Yo hice una pizza y me descargué una app para editar el video. También le mandamos uno de las nenas jugando con el perro. En devolución, él nos mandó un video jugando con sus compañeros del hogar. Imaginen nuestra emoción!
  • Más delivery: le mandamos facturas a todos
  • Videollamada otra vez: Cómo es tu ciudad, tu hogar, tu cuadra? Nos habló muy poquito, pero cada palabra era un tesoro para nosotros
  • Llamada a la antigua: pedimos permiso para llamar a la noche. “Para ver cómo estás” Está bueno que sepa que no esperamos nada particular de él, no es un payaso o un malabarista, es un nene y solamente queremos que esté bien.
  • Un regalo: una farmacia de su ciudad que hacía envíos le mandó un set de perfume y desodorante que todavía tiene.
  • Videollamada a solas: y un día, lo dejaron de supervisar en la videollamada. Él no se relajó, pero nosotros sí jajajaa… le preguntamos: ¿vos sabés que queremos que vengas a vivir a casa, no?
  • Videollamada con las nenas: a dos días del viaje, les contamos a nuestras hijas, preparamos una videollamada con ellas. Estaban eufóricas, le preguntaron todo, llegaría a decir que lo asustaron un poco. Pero bueno, ahora ellas son fundamentales en la integración, con lo cual diría además que todo tuvo final feliz.

Nota de SFxA: Gracias L. y E. por compartir la historia.

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