Familia en construcción

Lorena Silveti

Contando hasta… y recalculando siempre. Siento que necesito leer el final de la historia como cuando arrancaba un libro e iba a la última hoja.
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Somos la imperfección de lo idealizado, ni melodía al vernos, ni conexiones instantáneas, ni amor a primera vista.
Somos la suma de querer y desear, de voluntades, aprendizaje constante y “contemos hasta un millón, respiramos hondo y vamos”.
No hay juzgado ni equipo del hogar que pueda -algunas veces- darse cuenta de la gran historia atrás de aquel peque charlatán, super comunicativo, que habla tanto para no pensar.
Detrás de todo hay un porque.
Hay que estar y ser para escuchar esos pedacitos de vida vividos por este peque que está transitando su entrada a la adolescencia.
No siempre se puede y ahí cuando vos sos vos, cuando tenemos claro que todo se construye, que por más que intentamos entrar en tu corazón y mente, lo sufrido es tanto que se hace intolerable el presente.
Que hay veces que hay que bajar varias hiladas de ladrillos para hacer las bases más sólida. Y del otro lado se enojan mucho y solo te contestan y miran desafiante. Parece entonces, que se empieza a jugar a ver quien sostiene más la mirada. Porque el desafío es ese: estar con el dolor, el maltrato violento y la amenaza como único aprendizaje.
Ni una palabra cruza la media hora más larga de la noche.
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Si yo te mantengo la mirada, para solo eso: decirte que te miro, que estoy y que estaré porque esto lo estamos construyendo juntos .
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Ahora que estas un poco más seguro, podes ser vos.
¿Qué macana no? que todo sea tan difícil para un montón de peques.
Qué difícil es estar lo suficientemente preparados para sacarnos los miedos y abrimos a la incertidumbre de ser familia por adopción.
Baja él su cabeza y, cada tanto, me mira de reojo para ver si sigo mirando.
¿Algo para decir ? ¿No? Buenas noches, que descanses, dulces sueños y le doy un beso.
Respiro, otro desafío superado. Él que no me entiende todavía porque nada de lo que le pasaba antes ahora ocurre. Una noche más, otra de tantas.
Los vínculos se construyen, los lazos se construyen, por lo tanto somos una familia en construcción constante.