Del árbol genealógico al árbol de la vida…..

Eri Arreguez

Después de los días agitados, seguramente vendrá una leve calma para que la tormenta se desate con furia…. y ante la furia es mejor manejarse con calma….

 

La maternidad no es fácil, no es ese estado sobrevalorado de plenitud. Es un acto de amor que debería ser recíproco, y muchas veces no lo es.

Quienes somos familia por adopción lo sabemos mejor que nadie. Vivimos con niños rotos, destruidos, con niños objetos, que hay que darles la mano fuerte para que salgan del lugar donde están… para encontrar un lugar mejor….

En estos días vengo leyendo bastante cosas, temas y demás donde siempre se pone de manifiesto el “pobrecito” seguido de cualquier frase para terminar la oración…. y sinceramente me molesta bastante….

Al principio de mi maternidad solía entrar en “mini crisis “ que me hacían mal. Todos me contaban lo lindo que es ser madre pero pocos me contaban lo difícil que es. Como siempre digo para poder ser madre tenes que ver tu egocentrismo de súper poderes revolcándose ensangrentado para poder tener otra mirada….

Quiero hablar de varias cosas que me hacen ruido: primero el tema de la demonización de los juzgados, equipos técnicos, psicólogos, psiquiatras. Lamento decirles que si se sienten vulnerables ante eso, no tienen ni idea a donde se están metiendo. Ser madre/padre es un millón de veces más complejo y complicado. Sumado al estigma del “que gran gesto de amor que hiciste”… No flaca/o no hice un gran gesto de amor, deseamos tener una familia y acá estamos… y perdón al que se sienta ofendido, pero una entrevista en el juzgado no se asemeja a la vida real… como tampoco podemos asegurar que con amor todo se cura. La vida nos marca fuerte a los adultos, imaginemos a un niño que tuvo una vida absolutamente miserable….
La cuestión es que veo gente horrorizándose ante situaciones “x” ven como mala palabra la palabra psicólogo, psiquiatra , y no digo que este mal o bien, (no soy nadie para hacerlo) pero a mi parecer si los espanta tanto cualquier situación de verse expuestos, imagínense que con un Niño que viene roto.

¿De verdad se replantean y se preparan lo suficiente las personas para ser familia por adopción? Creo que nunca vamos a estar preparados al cien, pero si tenemos mil posibilidades mayores que las de un niño para poder sostener.

Nosotros no somos los típicos adoptantes, lo sabemos. Somos combativos, somos muy humanos y somos muy rompe huevos. Yo particularmente soy impulsiva y a veces actúo visceralmente sin medir las consecuencias, pero -como sea- siempre tengo que ser honesta, conmigo y con los demás.
Cuando en medio de la tormenta, como acto no menor, fuimos a conocer a los abuelos paternos, es claro que eso en mis hijos movilizó muchas cosas. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Nos hacemos los boludos y esperamos que explote o intentamos ayudarlos a poner en palabras lo qué pasa? No es fácil para ellos porque fueron básicamente objetos toda la vida.

En el camino de vuelta pensaba, mientras manejaba, qué cosas se les pasarían por la cabeza. ¿Cuanto les habrá gustado, o no, conocerlos?  La tormenta siguió por otros lados (que serán comentados en algún otro momento). Llegamos y la realidad es que no hablamos mucho del tema porque me iba a ver a Ismael Serrano yo sola. (Mi marido me obliga a tener mis espacios, de los cuales siento culpa a veces pero también de eso les hablo otro día). La cuestión es que llegué y dormían. Los besé y me fui a acostar, no dejaba de pensar cómo y de qué manera podían entrar todas esas otras personas de su vida de una manera cómoda y sencilla.

Ya los conozco y sé cuándo quieren decir, hablar de algo. Algo había en el aire y, después de analizarlo, faltan pocos días para la última audiencia y que nos den fecha de juicio. Y nosotros necesitábamos que entiendan que esto es una legalidad pero que su origen iba a seguir ahí toda la vida con nosotros. Esos extraños, sin cara (para nosotros) estaban cada día de nuestra vida, para bien o para mal, entonces decidimos abrir la puerta y que pasen. Después veríamos el lugar que le íbamos a dar en nuestra familia. A mi hijo a veces le cuesta un poco empezar la idea, aunque cuando arranca no para, él quería saber que era ahora su papá viejo.

– ¿Tu papá, hijo?

– ¿y mi mamá de antes?

– ¿Tu mamá, hijo, y vos? ¿Y J? Tus papás…

– Ah ¿y entonces?

– ¿Entonces qué ?

– ¿Cómo vamos a hacer?

– ¿Como vamos a hacer con qué? ¿Con todo esto?

– ¿Te parece ponerle nombres? (Cara de sorpresa) ¿Sabes lo que es un árbol genealógico?

– No …

Agarro un cuaderno armo mi familia , introduzco gente que no es de sangre pero es absolutamente imprescindible en mi vida , y armo mi árbol genealógico.

Le pregunto si quiere que hablemos. Fue un siiiiii, casi gritando.

– ¿Armamos tu árbol ? Así yo también puedo saber los nombres y los lugares, porque viste que soy medio colgada con los nombres.

– Y sí si trabajas mucho y estás cansada, mi mamá vieja estaba siempre en mi casa o se iba con mi padrastro y no volvía.

La mayor un poco más atrás lavaba los platos sin escucharnos en teoría… (entendí que más allá de la adopción, principalmente es adolescente y sus tiempos son otros).

Empezamos por hablar y ponerle nombre a los “papás viejos”, a sus tíos, primos y toda persona que se cruzó por su vida, que quizá era el novio de la hermana del novio de la tía …. o el marido de la abuela que No era abuela porque era abuela de su hermano mayor que tenía otro papá… (y así mil más).

Le expliqué que si le poníamos los nombres que se acordaba él, podía armar su árbol. Le gustó la idea. Las ramas parecían enredaderas, salían flechas para todos lados. Fue increíble la cantidad de gente que apareció, para bien o para mal , ellos sabían que podían contar con nosotros, como sea. Había una diferencia sustancial: quizá en ese momento nosotros éramos los “otros”, los extraños, ingresando a su ya “árbol de la vida”.

De a poco, la grande se acercó y empezó a interactuar. Aportó nombres. Después de eso salió la pregunta de si se acordaban de algún rasgo físico, si veían parecidos a alguien.

Hicimos descripciones un tanto bizarras de la personalidad de cada uno. Ahí mi hija me dijo: ¿te acordas el día del aeropuerto? Yo vi a “tal integrante de mi familia”. Casi pregunto porque no me lo dijo antes, pero me contuve, respiré y le pregunté cómo se había sentido. Y me dijo: me sentí segura estaba adentro de nuestro auto con el tío (mi hermano) que nos fue a buscar y con mi familia, solo lo miré, yo también lo miré me di cuenta porque C no dejaba de mirar…

– ¿Y vos cómo te sentiste hijo?

– Bien, yo ya tengo mi familia y volvíamos de viajar en avión e íbamos a nuestra casa a ver a mis animales.

Así simple, sencillo y complejo. Me moría de ganas de preguntar más, pero hay que respetar sus tiempos. Para armar el árbol deberíamos comprar una cartulina. Para que se entienda -dijo el chiquito-

– Pero ahora quiero armar el árbol con mi familia nueva, con los abuelos de capital con este, este, este, este…

Les dije que esa parte del árbol siempre va a estar, pero que con el tiempo ellos van a saber dónde ponerlos… que no todo se puede resolver ya (yo la reina de la ansiedad diciendo esas palabras). Que ellos viven con nosotros en cada rincón de la casa, en sus alegrías, en sus recuerdos, en sus enojos… Que dependía de ellos ir poniéndolos donde quisieran, que para eso tenían su espacio terapéutico, que para eso ahora estábamos nosotros…

Se fueron a dormir y supongo que si no es fácil para nosotros tampoco lo será para ellos, pero nosotros somos los adultos.

Yo no puedo hablarles mal de su madre o decir que “no es familia alguien que abandona”. Que eso es una decisión de ellos, el nombre que quieran ponerle. Que sí vamos a hacer todo lo legalmente correcto para cuidarlos… Que eso, el cuidado, es lo primero para nosotros ….
Los siguientes días no fueron fáciles. La grande explotó con historias desgarradoras de su vida y de la vida de los que la rodeaban. Fueron días de mucha terapia, de confusión y ese miedo a saber si están bien las cosas que hacemos…

Después recibimos algún mensaje de su terapeuta reconociendo que gran trabajo estamos haciendo y que vamos a trabajar en algunas entrevistas vinculares porque hay mucho más que quiere decirnos y no sabe cómo….

A mí se me desangra el corazón al saber que sufren, pero no lo puedo evitar en un punto. Solo puedo mermarlo, darles herramientas y acompañarlos, con amor, con límites, con retos….

No somos perfectos, pero tampoco somos cuatro. Somos un montón de gente más que son seres sin cara (ahora, si, con nombres) que viven con nosotros y que muchas veces vamos a tener que chocárnoslos de frente y ver qué hacemos…

En esta casa se valora la verdad y se valora el derecho a manifestar lo que sentimos. Yo a veces también me caigo porque no sé ser mamá, porque nadie me contó el dolor profundo de ver a un hijo sufrir, porque nadie de mi entorno está en nuestros zapatos, y cuesta ponerle límites a los demás… Queremos hijos lo más sanos y autónomos posibles, que lleguen a ser adultos capaces de amar sanamente. Que no todos somos iguales, y que juzgar y vivir llenos de odio solo los deja en el mismo lugar…

Y así los días no están siendo fáciles. Mi hija se sacó un dos en matemática y hoy en el recuperatorio se sacó un uno. Me pregunto si estaba enojada. Le dije que la nota no me importa nada, lo que me enoja es que no pida ayuda cuando la necesita. Sin saberlo -y WhatsApp mediante- misma charla con papá y casi misma respuesta…

Cuando volvió de terapia a la tarde me dijo que su terapeuta le dijo que la felicitaba por tener unos padres tan geniales, que ella está haciendo un gran trabajo como hija para lograr esto.

Entre nosotros tampoco me espanta un año escolar perdido o que repitan, me preocupa que ellos sean felices y decidan que entremos a su árbol de la vida, que sepan que cuando quieran los “otros” podemos ser nosotros y ellos se acostarán con su mamá biológica y sentirán un abrazo de ella que necesiten … Nosotros seguimos bien, y el grupo familiar tiene psicólogos, psiquiatras, neurólogos, ortodoncista, otorrinolaringóloga, ginecóloga, pediatras, colegios, vóley , fútbol , trabajos y que nos acomodamos como un equipo y cómo podemos..

¿Es fácil? No, para nada
¿Volvería a elegir maternar por adopción? Si, sin dudarlo.

Estoy agotada, me saco, grito, pero también mantengo la calma. Explico diez veces una actividad escolar, me río de nosotros mismos y mantengo el humor negro y el sarcasmo como método de sobrevivir. También estoy de 8 a 5 en una oficina y no me morí en el intento ….
Se puede ser padres reales de niños reales, pero siempre es mejor estar bien preparados. No se enojen, no demonicen una entrevista, sáquenle jugo a todo, porque después de todo eso que en un momento nos parece terrible viene la parte real …

Sugerimos leer Historia de vida: trascender la biografía

Escribe un comentario