La dualidad de la adopción: mellizas, el enigma de la sonrisa y el llanto
La importancia del apoyo terapéutico en la construcción vincular.
Gabriela Parino

Una experiencia que ilustra claramente la complejidad de la adopción de hermanos es la que comparte Laura Martincich en nuestro grupo de Facebook:
| «…Sí a nosotros nos pasó, adoptamos mellizas, de hecho una de ellas estaba lista para egresar del hogar y venir a casa y la otra no. Esperamos y seguimos con la vinculación un tiempo hasta que estuvo lista y ambas vinieron a casa. Su hermana le decía «yo me voy, si vos querés quedarte quedáte» (5 años y medio, imaginate). En casa la que estaba lista para venirse era la que mejor se «comportaba» para nuestros parámetros adultocéntricos, la otra no, lloraba, hacía berrinches, pedía upa todo el tiempo… fue muy difícil… hasta que más o menos pudimos dar pie.
Lo que nos sugirió la psicóloga es que prestáramos atención a las dos y sobre todo a la que se sobreadaptaba (se portaba «mejor») y fue un muy buen consejo porque ahora con L. que sentíamos que no podíamos está todo mucho mejor y U. hizo su «duelo» más tarde y es la que más enojada estaba, por suerte con terapia pudimos ir sanando muchas cosas. Igualmente ahora están entrando en la adolescencia y es algo así como un «no, ¿otra vez?» (un poco de humor). Pero como dicen más arriba, es la vida misma. Para mí en lo personal es no perder el foco, mirarlas y mirar su historia para entender o no, pero sí para acompañarlas incondicionalmente…» |
Tal cual expliscitamos, de este testimonio familiar se destaca la importancia de considerar las necesidades individuales de cada niño desde el inicio: Una hermana estaba lista para el egreso, la otra no, lo que implicó un proceso de vinculación diferenciado y queda en evidencia la importancia de las experiencias previas en el comportamiento: La niña que «se portaba mejor» (sobreadaptación) y la que manifestaba más dificultades (llanto, berrinches) reflejaban sus propias historias y necesidades emocionales. Que pudieron ser interpretadas y atendidas como tales gracias al apoyo terapéutico. Es decir que es fundamental atender más allá de las conductas aparentes. La psicóloga sugiere prestar atención a la niña que se sobreadaptaba, lo que revela la importancia de comprender las emociones que subyacen a los comportamientos.
Hay que entender que cada hijo tiene un proceso de duelo y adaptación único.
Por ejemplo en este relato la niña que inicialmente estaba «enojada» necesitó tiempo para procesar sus emociones y adaptarse a la nueva familia.
¿Qué destacar de este relato?
El plus que implica la paternidad por adopción para demostrar toda la vida el acompañamiento incondicional a las necesidades de los hijos. La frase final sobre «no perder el foco» y «acompañarlas incondicionalmente» resume la actitud fundamental para fortalecer el vínculo con los hijos adoptivos.

