Mis ganas inmensas no fueron suficientes

Cuando el camino se interrumpe: El dolor de las «vinculaciones fallidas»

Carta de despedida 

Quería contarles que hoy me voy del grupo. No tengo más que palabras de agradecimiento para la calidez con que las pocas veces que escribí me han respondido.
Lo mío fue una adopción fallida después de algunos meses de convivencia. Hace dos años ya, pero aún no me he podido recuperar, ni siquiera puedo nombrarla.
A veces los juzgados omiten información o bien realmente no conocen la situación real de cada niño. Y ojo que con esto no intento justificar lo que sucedió.
Pero evidentemente la participación en grupos, la lectura sobre la temática y mis ganas inmensas no fueron suficientes.
Deseo que cada uno de ustedes puedan lograr la familia que anhelan.
Saludos y nuevamente gracias.

En nuestra comunidad de Facebook, hace un tiempo recibimos este mensaje que nos conmovió profundamente. Una integrante se despedía compartiendo una realidad de la que poco se habla, pero que requiere toda nuestra atención: la interrupción de una vinculación.

«Lo mío fue una adopción fallida después de algunos meses de convivencia. Hace dos años ya, pero aún no me he podido recuperar… evidentemente la participación en grupos, la lectura y mis ganas inmensas no fueron suficientes».

Estas palabras nos obligan a reflexionar sobre la complejidad del proceso de construcción vincular y sobre las deudas que el sistema aún tiene con las familias y, fundamentalmente, con los niños, niñas y adolescentes.

El mito de que «el amor todo lo puede»

A menudo se cree que el deseo inmenso de formar una familia o la buena voluntad son herramientas suficientes para sostener una adopción. Sin embargo, este testimonio nos recuerda que la adopción no es una cuestión de «animarse», sino de prepararse. Incluso con preparación, existen factores externos que pueden vulnerar el proceso:

  • La falta de información clara: En ocasiones, los juzgados omiten datos cruciales o no conocen en profundidad la realidad de la historia previa del niño. Hay que partir de la base de que aún trabajando de la mejor manera ninguna institución reemplaza el conocimiento que puede tener de la historia de un niño el medio familiar. Muchos profesionales conocen «fragmentos» de su historia que no se arman ni representan completamente la significación de esa realidad para cada niño.

  • La complejidad de los traumas: Las infancias que llegan a la adopción han atravesado situaciones de desamparo que requieren un abordaje terapéutico especializado y sostenido, que requiere entender que no resuelven de manera inmediata las manifestaciones sintomáticas sino que están supeditados a los tiempos emocionales y madurativos de los niños

  • La soledad en la crisis: Nadie debería atravesar una convivencia difícil sin el acompañamiento técnico y humano necesario.

Validar el dolor para poder sanar

El sentimiento de «fracaso» suele ser la sombra que acompaña a estas familias. Desde Ser Familia por Adopción, queremos decirte que ese dolor tiene nombre y lugar. La recuperación de una vinculación fallida es un proceso lento que requiere mucha autocompasión y, en la mayoría de los casos, ayuda profesional especializada para procesar el duelo.

Nuestro compromiso: Acompañar para prevenir

Este testimonio nos impulsa a seguir trabajando en nuestro propósito principal:

  1. Exigir mayor transparencia a los organismos judiciales en la transmisión de información. Sabemos que muchos organismos han instrumentado herramientas para que antes de comenzar la vinculación las familias y los profesionales puedan detallar aspectos que requieren mayor acompañamiento (si los niños realizan tratamientos, si necesitan acompañamientos especiales, apoyos, cuestiones de su historia que permitan una mejor construcción vincular).

  2. Brindar talleres y espacios de formación que vayan más allá de la teoría, tocando la realidad cruda de los desafíos vinculares. En nuestros espacios nos acompañamos y seguimos aprendiendo desde las experiencias de otras familias.

  3. Sostener la red: Que nadie se sienta solo cuando las «ganas inmensas» parecen no alcanzar.

Deseamos que, como comunidad, podamos ser un espacio donde tanto los logros como los dolores más profundos encuentren eco. Agradecemos la valentía de quienes comparten su historia, porque su verdad nos ayuda a todos a construir procesos de adopción más responsables y humanos.