Incluir lo que falló

 

El valor de nombrar lo difícil: Reflexiones sobre el origen y la construcción vincular

Hay verdades en el camino de la adopción que no suelen aparecer en los manuales, pero que laten con fuerza en el día a día de nuestras familias. A menudo, la sociedad nos devuelve una mirada romántica de este encuentro, como si la voluntad y el afecto fueran suficientes para borrar las huellas del pasado. Sin embargo, quienes transitamos este recorrido sabemos que la identidad se construye sobre la verdad, y que esa verdad, a veces, duele.

En el año 2016, en nuestro grupo de Facebook, se generó un intercambio de una honestidad profunda. No fue una charla complaciente; fue un espacio donde nos permitimos nombrar las fallas, las pérdidas y la complejidad de unir deseos que nacen de lugares tan distintos: el proyecto de los adultos y la realidad de los niños que han atravesado el desamparo.

Recuperamos hoy esas palabras porque creemos que prepararse para adoptar es, ante todo, estar dispuestos a mirar de frente estas sombras. Solo reconociendo el terreno sinuoso —como dicen las voces que siguen— podemos construir un suelo firme para nuestros hijos.

A continuación, compartimos las reflexiones textuales de aquel encuentro:

  Reflexiones de un intercambio de nuestro grupo de Facebook del año 2016

Gaby Parino:

A veces se plantea la adopción como algo simple, que fluye mágicamente como si antes de nuestros encuentros no hubiera ocurrido nada mas que la coexistencia de deseos ingenuos de encontrarnos en familia por parte de los niños y por parte de los adultos.
Es como si se pregonara:

  • No hubo violencia familiar, abusos, maltrato, falta de cuidado. (y si los hubo no importa, es un tema menor comparado con el amor familiar que recibirán)
  • No hubo pérdidas previas para los chicos.
  • Lo que dejaron atrás no les importa cuando logran tener el amor de la familia adoptiva.
  • Si nosotros tenemos perseverancia suficiente llegará un niño a nuestra familia. Solo es cuestión de no bajar los brazos.
  • Si las cosas no funcionan como vos esperas es porque falló algo dentro del equipo, en el hogar, en el niño.

Yo no pienso así. Yo siento que la falla esta en la estructura. Que llegamos a la adopción porque algo falló desde el inicio.
Porque no llegaron los hijos naturalmente, porque los tratamientos de fertilidad no llegaron a buen puerto, porque no tenemos capacidad de engendrar biológicamente y si no está ninguna de esas causas del lado de los adultos al menos hubo una falla que impidió a otros adultos ser padres de manera coherente con el hecho biológico que los ligó a un niño.
Que esa falla incluye una pérdida, dolor, dificultades, conflictos, decisiones permanentes para el niño es una realidad que se replicará en nuestros recorridos.
Porque en esto que es adopción la cosa no fluye con facilidad.
Y no se trata de que la dificultad esté puesta en una oficina, en un sector, en una persona. La dificultad nos atraviesa a todos (y me incluyo pensando días en los que veo todo negro, complicado y me siento abatida).
Solo si la reconocemos como un aspecto necesario que dio razón de ser a nuestro encuentro, es posible ser familias con los niños y con las dificultades también.

Vero:
Sólo cambiaría, en mi caso, y para mí, que ni siquiera veo como «fallas» lo anterior a formar la familia por adopción. Lo pienso como «causas y consecuencias» que se dieron para que todo el resto de lo que describís -lo bueno lo complicado lo positivo lo negativo-, luego suceda. El tema es reconocerlo. Creo que a la mayoría de los que estamos en este camino nos cuesta o ha costado reconocer, asumir y aceptar esas causas y/o consecuencias, y eso es lo que muuuuuchas veces hace difícil el camino, o al menos etapas de él. Y ahí están las ganas, las fuerzas, el buscar ayuda, el buscar herramientas, etc. para que justamente esas causas y consecuencias, no se conviertan en «fallas» propias, al menos esas que nosotros sí podemos hacer algo para manejarlas o transitarlas. 
.
   Laura Salvador
A las dificultades en este entramado complejo que es la formación de una familia a través de la adopción le sumo que nosotros, los adultos, hace mucho tiempo venimos trabajando en este sueño / plan / proyecto y los que serán nuestros hijos no, entonces… dentro de nuestra preparación debemos contemplar la gran diferencia que hay entre el cumplimiento de nuestro deseo y muchas veces el duelo de nuestros hijos por no poder continuar su vida con su familia por vínculo biológico. 

   Gabriela Guimenes:

Una vez, en medio de la espera, le dije a  mi pareja: «me siento un cuervo»… Creo haberlo compartido en terapia. Sinceramente, escuchando historias de cómo llegan los niños a nosotros (como llegamos, a veces, nosotros a ellos, a veces por una imposibilidad inicial, a veces por solo decisión… pero somos adultos, tenemos con qué, ponele). Sentía que para formar una familia un niño tenía que tener una desgracia. Luego me di cuenta, trabajando en terapia y hablando, que el mundo utópico estaba lejos de exisitir y que los niños iban a seguir necesitando familias y que no era por mi deseo de familiar. Ojalá -con todo el amor del mundo lo siento- mi hijo no hubiera pasado lo que pasó, aún sabiendo que eso no nos hubiera encontrado.
………       Laura Salvador:
Ay cómo te entiendo! Cuando uno de mis hijos terminó el secundario, en el acto de fin de año le entregaron una medalla a la «superación». Entre profesores y preceptores habían votado que él merecía esa medalla y yo sentí una mezcla de alegría y de tristeza difícil de explicar. Sentía que hubiera dado todo y más porque él no hubiera pasado lo que pasó; hechos que -por haberlos superado- lo hacian recibir una medalla!
………    Gabriela Guimenes:
Te entiendo la sensación agridulce. ¿Vos sabés que me pasó algo al revés el otro día?. Entré a dirección por un tema de conducta, que estos días, está que arde. Y mientras hablaba con la directora, se cayó una de las bandas argentinas de ceremonia al piso. Mi hijo la agarró y me dice: «¿Me la pongo? No, no…» y me sentí como el diablo. En ese momento lo pensé al revés. «Jamás te van a dejar -pensaba yo- (al menos en esta escuela) a nadie la importa que hace doce meses no escribías siquiera y, más allá de lo dificil que es portarte bien, no solo aprendiste a escribir y leer de corrido, si no a narrar, sumar, restar, dividir, todo eso tratando de manejar tu rabia y la cabeza que te va a 200 km por hora… ojalá alguien pudiera verlo».
Los hechos que pasaron no podemos manejarlos. Ojalá no fuera tan resiliente a fuerza de golpes. O tan buen sobreviviente a fuerza de abandono. Pero con esto que hay, me encantaría que alguna persona lo viera a través de mis ojos o los del papá. A mi también me enoja muchas veces su comportamiento, pero pucha, yo no creo que hubiera sobrevivido mejor. La vara muchas veces no es justa.
………    Eleonora:
Hacía mucho tiempo que no leía una perspectiva tan esclarecedora como la de G. Guimenes: «Ojalá, con todo el amor del mundo lo siento, mi hijo no hubiera pasado lo que pasó aún sabiendo que eso no nos hubiera encontrado». Me quedo con esto para pensarlo largo rato. (… y agradezco que podamos ir superando la etapa del hilo rojo). Abrazo a todas porque me llenan de nuevas preguntas.
………    Gabriela Guimenes:
Gracias por tu apreciación. El hilo rojo creo que lo tenemos todos. Pero sueltito, no creo en el destino per se. Creo en crear y en el caos. Al hilo rojo considero que hay que aprender cómo y dónde unirlo.
.

   Lorena Silveti:

Impactan las palabras en principio, pero reconozco que en definitiva de esto se trata la vida en sí misma. En conocerse , respetar y ser respetado, en trabajar la tolerancia, la paciencia en comprender que todos tenemos un pasado, en no tapar Lo que sucedió en nuestras vidas , en poder decir no puedo , no se y necesito ayuda. En reconocer nuestras fallas y las de los demás y a partir de allí construir
.
   Pilar Arias Iglesias: 
El camino de la adopción es complejo, pero no imposible. Está lleno de curvas, contra curvas, baches, terreno sinuoso. Pero se puede andar. Siempre y cuando seamos concientes de esto y tengamos disponibilidad para transitarlo.
.
   Diana: 
 Las fallas propias y ajenas duelen, y como! Particularmente las asumimos como parte de nuestra familia algunas se pueden trabajar, otras no…
.
   Laura:
A veces me siento complicada o extraña o quejosa leyendo o escuchando algunos testimonios, pero despues reflexiono y reafirmo mi vision de la realidad sobre lo que nos toca vivir como familias por adopcion. Gracias de nuevo, son una gran compañía.
 .
   María Paula:
…de «afuera» nos dicen «la burocracia» » no puede ser que los juzgados tarden tanto» y ni siquiera comentan lo que pasaron los chicos para llegar a esa situación, ni lo que vivimos los que esperamos y lo que trabajamos para estar «disponibles» que no significa que nos llamen, nos elijan etc…
.
  Kari:
Yo no hablaría de «fallos» sino de poder darle un cachetazo a la adversidad y de cosas rotas poder sanarse y formar algo hermoso una familia.
No ayuda negar el problema pero creo yo que los adultos debiéramos tratar previamente nuestra herida emocional, para cuando integremos a nuestros hijos estar bien y poder ayudarlos a ellos a sanarse y salir adelante.
Aún así te digo que la adopción es maravillosa.
.